Vuelvo, y cambio

Después de más de un año casi de completa ausencia me he decidido a volver a estar presente con frecuencia con este blog. Han sido varias las razones de mi retirada, desde la salud, su falta, a las mudanzas, en más de un sentido, sin dejar de mencionar las cornadas políticas, pero confío en que ahora pueda volver con cierta constancia, aunque no sea nada más que por los pocos y buenos amigos que me lo han demandado en alguna ocasión, así que ¡va por ellos!
Aconsejado por quien sabe de esto, he migrado a una plataforma distinta Medium, que parece más fácil de escritura y más puesta en estas materias, según me dicen. Allí se me puede encontrar en  https://medium.com/@jlgq, así que espero verles con frecuencia. En cualquier caso, gracias por su lectura y hasta pronto.

La Navidad

Siempre me pareció extraño el aire de reproche que muchos reservan para la Navidad. Hay que reconocer que han tenido éxito y que, de seguir las cosas así, la Navidad popular que conocimos tenderá a desaparecer por completo, hablo de España. Ya hay gente que te celebra el solsticio de invierno, podían, al menos, escoger el de primavera, con la culta disculpa de que la Navidad ocupó una previa fiesta pagana. Se trata, pues, de un caso de pura y simple descristianización, no ya teológica o moral, sino cultural. Soy de los que creen que nada ganamos con eso, y no por razones teológicas o morales, que me reservo, sino por simple deseo de comprender. La Navidad celebra un nacimiento y con ello la esperanza, la renovación, el sentido de la vida que siempre va más allá de sí misma, y por eso la Navidad es optimista, y es ese optimismo el que perece frente al pesimismo ceñudo de los que quieren pasarse de listos y dan en sabelotodos, en el ridículo.
La Navidad es un ejemplo perfecto de cómo la fe se une con la conciencia humana, de cómo la esperanza se alía con cierto optimismo vital, de como la caridad se acerca al cariño. Tanto su sentido sobrenatural como su urdimbre humana se están resquebrajando, porque nuestra razón se ha hecho puramente contable, nuestro optimismo se ha convertido en egoísmo, y nuestra capacidad de amar se ha cerrado en un círculo cada vez más selecto y excluyente. 
Necesitamos recuperar el sentido de la Navidad para tener esperanza, optimismo y capacidad de superar los estrechos límites de nuestra visión inmediata de las cosas. Eso es ya un don sobre el que se apoyan dones más altos, y parece que no sabemos retenerlo y cultivarlo, pero el verdadero milagro de la fe es que siempre estamos a tiempo de hacerlo. Que el Dios Niño se siga apiadando de nosotros, como lo hizo al nacer. 
¿Pagar por las noticias?

El deportista cansado

Un ciclista de más de cuarenta años gana la vuelta a España y a mi, que tengo bastantes más, me alegra ese ejemplo de constancia y coraje, de lo que tanto echo en falta cuando considero los males que nos atenazan, que la gente se rinde antes de los 25. 
Las Galápgos

¿Y si en 2020 tampoco?

No me pronuncio sobre la conveniencia de las Olimpiadas, aunque me inclino a seguir la opinión de los empresarios, que es positiva y hago notar que el apoyo popular al asunto es mucho menor del que se presume. Lo que me interesa resaltar es que si esta tarde no fuéremos designados como sede olímpica se habrá debido, sin duda, a la enorme caída en el prestigio exterior de España, una caída que entiendo está justificada, por otra parte. 

Nuestro artículo en El País sobre economía digital

El juez avanza

En el caso del accidente de Santiago el juez ha dado un paso decisivo al cuestionar las medidas de seguridad existentes; debiera dar uno más y preguntarse por las características del tren, por su proceso de homologación, etc. Es, en todo caso, una buena noticia. 
Va de futuros

El bochorno

Las explicaciones de Alicia Sánchez Camacho ante la publicación de sus conversaciones con la ex novia de un Pujol son todavía más bochornosas que la conversación misma. Es difícil concebir una suficiencia y un cinismo mayores en quienes creen que todo vale.

¡Que vergüenza!

No cesan de repetirse las escenas realmente vergonzosas, como el pacto entre Alicia Sánchez Camacho y sus espías. Todo parece condenado a la bajeza y a la espera de que los jueces puedan y sepan hacer bien su trabajo: limpiar y limitar lo que, de otro modo, se nos puede llevar a todos por delante. 
Tony Soprano

Abiertamente no creíble

Al parecer este es uno de los calificativos que el juez Elpidio Silva aplica a las respuestas o explicaciones de Blesa sobre los delitos que el juez le imputa. ¿Soy el único al que le preocupa la extraña expresión que el juez emplea? ¿Qué demonios quiere decir «abiertamente no creíble»? ¿Es lo contrario de «abiertamente creíble»,  o de «ocultamente no creíble»? El juez manifiesta una amplia disposición a consentir que las palabras se asocien de manera arbitraria, tal vez como él entiende las leyes, porque no tiene sentido juntar un adverbio, como lo es «abiertamente», con un adjetivo, como lo es «creíble», porque ambos apuntan en direcciones opuestas. Lo que sea o no creíble puede ser objeto de disputa, pero no de disimulo. Lo creíble apunta a la condición objetiva de un relato, en tanto se valora por cualidades que lo definen, pero que son las que son en tanto el relato queda objetivado, mientras que «abiertamente» remite a una actitud, la contraria de «disimuladamente» o «taimadamente», del que hace el relato, o de la manera en que lo expone. Es un absurdo juntar ambas cualidades, un disparate no menor que si hubiera dicho «era de noche, y sin embargo, llovía». Encarcelarle es casi lo menos malo que le ha podido pasar a Blesa con un juez tan poseído por tan  disparatada diglosia.