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Cuba ya no es comunista
Los sentimientos y la civilización
¿Hay antídotos contra la estupidez?
La desfachatez

Es famosa la frase de Josep Tarradellas según la cual lo único que no se puede hacer en política es el ridículo. Estoy casi seguro de que esta parte de la ciencia política no se estudia cundo se preparan las oposiciones de abogado del estado, lo digo porque da la sensación de que Soraya Sáenz de Santamaría la desconoce.
La ex-todopoderosa vicepresidenta ha protagonizado uno de los ridículos más risibles con su campaña para ganar el Congreso del PP: su numerito del abanico fue realmente insuperable. Paradójicamente, tanto ridículo ha podido resultar milagroso, porque hasta podría suceder que el PP resucitara al despertarse de tamaña pesadilla. Veremos, pero hay algo que es todavía peor, si cabe, que el ridículo, la desfachatez que supone el que esta señora le pida a Pablo Casado el 43% que según ella le corresponde, una presunción que supera con mucho cualquier marca imaginable de ignorancia política, deslealtad y soberbia. Milagro será también que nos hayamos librado de esta SSS para siempre, aunque ella aparente no saberlo.
¿Una coalición inteligente?
La única manera de conseguir un gobierno con un respaldo mayoritario en las próximas elecciones generales será, con toda probabilidad, una coalición. La clave estará en Ciudadanos: o pacta con el PSOE o lo hace con el PP de Pablo Casado, que seguramente sería lo más inteligente. Pero conseguir ese triunfo no será fácil si no se hace algo especial para lograrlo, y eso debería hacerse mediante una coalición de PP y C’s en todas las circunscripciones de seis o menos diputados, para que el sistema electoral no desperdicie los votos de ambas fuerzas si van por separado. Mejor que imaginar reformas, prácticamente imposibles, del sistema electoral, es imaginar fórmulas que ayuden a gobernar, y eso exigirá cierta inteligencia y cierta generosidad por parte de los partidos implicados. ¿Imposible? Tal vez no.
La mentira, una estrategia revolucionaria y ambiciosa
¿Se atreverá Casado a ser Suárez?

Para mi sorpresa, Pablo Casado ha conseguido ser nombrado presidente del PP. Francamente, no creí que lo consiguiera, porque ha hecho un discurso demasiado melifluo, pero se ve que los compromisarios que han aplaudido a Rajoy, le han aplaudido porque se iba, y han preferido intentar el cambio que apostar por lo de los últimos 14 años.
La cuestión pendiente es si Pablo se atreverá a hacer en serio el partido que necesita el centro derecha o se dejará ganar por las inercias, se verá muy pronto. La habilidad que Pablo ha demostrado para nadar entre dos aguas le hará falta, pero será muy importante que los españoles perciban que están, de verdad ante un político y no ante otro mero oportunista.
El regreso de la moral autoritaria
La pura verdad escuece

Un vídeo sobre parte de la historia de algunos dirigentes populares, que no muestra sino una verdad bien conocida, ha causado escándalo y molestia en la candidatura de SS de S a la presidencia del PP, y la doña ha pedido, nada menos, que investigar el “origen” de la pieza, es decir que quiere dejar claro que ella manda y quiere seguir haciéndolo, y que recordar que lo quiere conseguir con la ayuda de los incondicionales de lo que haga falta es un insulto, una agresión a la honra de su divina omnipotencia.
En el argumentario contra esa pieza no puede faltar la idea de que “se hace daño al partido”, y que eso, “hacer daño” al PP es intolerable, pero de nuevo confunde la parte con el todo, hace suya de nuevo la voluntad excluyente del marianismo (fuera liberales y fuera conservadores, Congreso de Valencia) porque molestan a los profesionales, aunque los profesionales hayan demostrado ser unos auténticos chapuzas, renunciar a todo, a cualquier cosa que pueda parecer una idea, a cualquier actividad que se pueda considerar como política, para conseguir nada.
De todas formas, esta pataleta de SS de S me ha hecho concebir ciertas esperanzas de que triunfe la otra candidatura, aunque crea que PC se está empleando con excesiva delicadeza para tratar de desalojar de la presidencia del PP a quienes no conocen otro oficio que ese de permanecer en el sillón a costa de lo que fuere.
Un partido, el de SS de S, que organiza un homenaje al político que ha desbaratado el poder del partido que heredó, que ha dejado el partido a los pies de los caballos por pura conveniencia personal, que no ha sabido evitar la llegada de Pedro Sánchez con, simplemente, presentar su dimisión, es un partido que se merece, sin duda, la presidencia de la venus de las pieles. Me cuesta creer que entre los cuadros del PP pueda haber una mayoría de no masoquistas, pero estoy deseando equivocarme.