Este Gobierno está experimentando un deterioro terrible, pero ya no vale lo de la herencia recibida: lo que está en juego es el supuesto prestigio del PP para arreglar las cosas. O pronto cambia el panorama, o el PP deberá prepararse para afrontar lo que puede ser el mayor desastre de su corta historia. No me asustaría si se consiguiese algún avance para España, pero me aterra el desastre a cambio de nada.
Autor: JLGQ
Rajoy habla
Rajoy ha salido al paso de la situación un poco caótica que se ha creado en un escenario favorable. Puede que baste, de momento, pero está por ver que los achaques no sean más graves y las medicinas puedan resultar insuficientes. Este gobierno puede enfrentarse a un problema que le supere en poco tiempo si no acierta a reaccionar muy pronto, con claridad y de forma contundente, es decir, haciendo más de lo que hace.
Nokia y Microsoft
Nokia y Microsoft
Pintan bastos
Al Gobierno le toca bailar con la más fea y amarrarse al mástil, por lo menos, hasta que pase lo de Francia, pero no estaría de más que pensara en si hay algo que no ha sabido valorar, más que nada, por empezar de nuevo y mejor, que falta hace.
El PP y el gobierno
La prensa informa de discrepancias entre un ministro, el de Economía, y el PP, a propósito de lo de siempre, de si se pone o no se pone alguna especie de ticket compensador para los servicios sanitarios. Creo que las informaciones son bienintencionadas pero erróneas: no puede haber discrepancia entre el gobierno y un partido que, en realidad, no existe, es decir que ni piensa, ni debate, ni se propone otra cosa que ganar elecciones, lo que puede que a muchos les guste, aunque a mi me parece un error catastrófico, consecuencia de la penosa tradición oportunista y antipolítica de buena parte de la derecha española, de su desdén absurdo por las ideas, incluso por las supuestamente propias.
Siendo esto así, lo que hay, y menos mal, es discrepancias en el gobierno: es lo menos que cabe esperar, la verdad, pero no es como para alborozarse porque indica una carencia difícil de corregir, a no ser que sean tan «listos», fijénse en las comillas, que se están dedicando a los globos sonda, a ver si así descubren lo que piensan.
Mejoras en Google
Mejoras en Google
El País y el franquismo
El País, quizá el medio de prensa que mejor simboliza el peculiar antifranquismo de estos lares, al mando de un Cebrián, nada menos, sigue insistiendo en su portada de hoy que Sarkozy ataca a España porque se mete con la política de Zapatero. Esto que era horripilante en el franquismo, la identificación de España con sus intereses políticos, es genial si se trata de defender a Zapatero, cosas veredes.
¿Clásicos gratis?, no gracias
¿Clásicos gratis?, no gracias
Patriotismo fuera de lugar
La cita más repetida acerca del patriotismo, y la que más me duele, es la que afirma que el patriotismo es el último refugio de los canallas. Lo que duele puede molestar sólo en la medida en que resulte verdadero. Que los socialistas exijan que se repudie a Sarkozy por hablar mal de España, cuando lo único que ha hecho es recordar la evidencia de que siete años de socialismo han empobrecido a España, indica que lo único que les interesa es la propaganda y la industria del engaño, o, lo que es lo mismo, que llegan a ser tan bobos que nos creen todavía más de lo que ellos son.
Éxito del Note
Éxito del Note
La cobardía al poder
Leo que Barcelona, a lo que se ve ciudad decidida a ser ejemplar para lo peor, pretende retirar los contenedores antes de las grandes manifestaciones, «para evitar disturbios». Produce auténtica vergüenza escuchar que los responsables de un Estado que literalmente nos esquilma sean incapaces de mantener el orden y contener la violencia, que es la primera de sus obligaciones. Seguro que el responsable de la idea piensa que es un ejemplo de aquello de la imaginación al poder, pero se equivoca es la cobardía personificada y tan necia que ni siquiera siente vergüenza al verse expuesta de manera tan indecente. ¡Qué asco!
Sin tarjetas SIM
Sin tarjetas SIM
Los puros de JFK
[Publicado en Ambos mundos]
Sociedad, 2 de abril 2012
Hace pocas fechas se celebró un cincuentenario poco conocido, pero lleno de interés. Al parecer, en esa fecha de 1962 un presidente Kennedy, católico, guapo y en la plenitud de su gloria, pensaba decretar un embargo a la Cuba de Castro y, de manera previsora, se encargó la compra de 1.000 habanos de su marca favorita, no fuera a ser que se quedase sin munición de boca. De haberse sabido en su momento, imagino que la destrucción de su imagen habría sido un poco más rápida de lo que fue, pero no creo que en este asunto haya mucho de excepcional en JFK: ¡es la condición humana, estúpido!
Los políticos aman la oscuridad, mejor dicho, una mezcla de luz y de sombras que les favorezca. Los demás, debiéramos amar una fórmula contraria, aunque solo sea para que los desengaños no sean demasiado tardíos. Tal vez la mejor manera de definir el alcance de un poder sea su capacidad para asegurar su ocultación, o eso parecen decir las películas de agentes, como la reciente, y razonablemente buena, El invitado (Safe House), de Daniel Espinosa.
Decía un muy corrido Lord Russell que los electores nunca podemos ser peores que quienes elegimos, porque si estos fueran muy malos, nosotros seríamos aún peores… por haberlos elegido. Recordarlo es consolador, pero no deja de ser preocupante. Además, hay muchas cosas que no elegimos, sino que meramente soportamos. En realidad nadie podría nunca elegir el engaño habitual que en la política se oculta detrás de miles de tecnicismos, de los millones de páginas de los boletines oficiales.
Hans Magnus Enzersberger acaba de publicar un alegato corrosivo contra el gentil monstruo de Bruselas, Europa bajo tutela, un alarde de ingenio contra las boberías, excepciones y abusos que nos imponen los burócratas. De ellos no se puede decir otra cosa que tal vez convenga hacer lo que recomiendan, jamás lo que hacen, porque, en muchos aspectos, su conducta no podría someterse ni mínimamente a la prueba de la universalización: desde muchos puntos de vista viven, y muy bien, de que no nos enteremos de lo que hacen en el día a día, de que raramente surja una Thatcher que sepa hacer la cuenta de la vieja. Se ocultan como Kennedy pidió sus habanos, se parapetan tras una muralla de buenos sentimientos que nos hace responsables, como mínimo, de tontería. Es curioso que estas formas de ocultación sean tanto más probables en una sociedad que gusta de presumir de transparencia, que se autotitula tantas veces como sociedad de la información, incluso del conocimiento. Que la hipocresía sea protegida no es nuevo, difícilmente podríamos pasar sin una dosis razonable, pero que existan los tipos que se pretenden más allá del bien y del mal en función de sus ideas, y porque ocupan un sitial intocable debe tenerse por un síntoma de tontuna colectivo.
Gafas de mando
Gafas de mando
¡Qué malos son los mercados!
Hay algo que no estaba en el guión, o en la nota de prensa que lo contaba, porque el guión no parece que se lo esté tomando muy a pecho nadie. Resulta que pese a tener un gobierno serio y diligente, que se pone a recortar como si la poda fuese el bálsamo de Fierabras, la prima de riesgo sigue siendo una descerebrada y disoluta y se encamina a los 400 puntos. Estas cosas no pasaban en tiempos de orden. La situación puede empeorar, pero no mucho: salvo que nos intervengan y escojan a Rubalcaba para salir del paso. ¡Qué horror!
Blogs y para lo que pueden servir
Blogs y para lo que pueden servir
Siete años, tres meses
Ayer, la comparecencia de Rajoy tuvo un cierto valor emotivo, pero dio a entender algo que debería ser preocupante. Rajoy cree que puede compararse su trabajo con el del anterior gobierno en términos de intensidad de las reformas: «hemos hecho más en tres meses que otros en siete años». Yo creo que esa es una comparación desenfocada y desafortunada. Los españoles que le votaron esperan, entiendo yo, que haga, sobre todo, cosas distintas, y resulta que da a entender que, está haciendo las mismas, pero más deprisa. Creo que es un error de comunicación fundamental, y espero que no sea más que un lapsus, que si lo piensa con más calma se de cuenta de que debiera buscar otras comparaciones, aunque, hasta ahora, efectivamente, no tendría gran cosa que mostrar.
Google y la innovación
Google y la innovación