El secreto está en el tren

Como aficionado que soy a las cuestiones ferroviarias, cada día estoy más persuadido de que la clave última del desastre del Talgo 730, no la única, desde luego, está en el tren, en este extraño especimen mixto que entra en la curva y descarrila a la altura del primer vagón ligero, según creo se puede apreciar en el video liberado por Adif en un alarde, sospechoso, de transparencia, que, al parecer, no llevaba el ERMTS en condiciones, ni siquiera para usarlo en los lugares en que sí está instalado, o eso dicen. Es lógico que ingenieros y técnicos mantengan una discreción absoluta sobre esta clase de asuntos, pero los ciudadanos tenemos derecho a saber cómo se juega con nuestras cosas. ¿Advirtió alguien de que el tren no estaba preparado para hacer ese tipo de recorrido? ¿Hay denuncias internas sobre su falta de seguridad? ¿Cómo fue el concurso para preparar esos trenes para ese trayecto? Y así mil más, me parece. 
Siempre que hay una catástrofe hay una serie de fallos independientes que la fatalidad encadena, pero la seguridad consiste en evitarlos, o tratar de hacerlo, no en cargarle la culpa al más obvio, aunque tenga su parte de responsabilidad, sin duda, pero no es la única, ni, me parece, la principal. 

Ballmer se va

Los tontos de Primark

Nunca cesa uno de asombrarse de la capacidad de hacer el ridículo que atesoramos. Primark es una tienda en la que no sé si he entrado alguna vez, y que incluso tiene en su página web una declaración muy cool sobre el comercio ético, pero que se ha permitido el lujo de expulsar a una madre porque estaba dando de mamar a su bebé. ¿Se puede ser más tonto? Se puede, sin duda, pero los de Primark han dejado la cota muy alta

Chapuzas digitales

El paseo de Rajoy

Los periódicos hablan hoy del paseo del líder, 800 metros a píe, eso sí, algo acompañado, porque como todo el mundo sabe, Rajoy no tiene otra cosa que partidarios en el PP y enemigos en el resto del mundo. Así pues, el paseo del líder es el paseo del PP: siendo, como ha sido, en Galicia se echa a faltar, la verdad, la presencia de algunos de los mandamases del ferrocarril que, por alguna razón que desconozco, son, todos ellos, gallegos. No creo que el accidente de Grandeira tenga nada que ver porque estos señores fueron muy solidarios y la seguridad es cosa de los técnicos, y hay tantos que Adif le va a mandar al juez un largo listado para que escoja. En fin, relajados y en vena de aciertos, como nos tienen acostumbrados estos dirigentes tan diligentes y simpáticos. 
Malas ediciones digitales

El vicio de la deuda

La deuda pública nos roba independencia y soberanía y nos trae demagogia y ocultación: es un mal muy grave. Pero, además, inicia un círculo perverso porque al acostumbrarnos a vivir con lo que no tenemos ni, en realidad, podemos pagarnos, se nos convierte en pedigüeños. Esa condición es la que aprovechan los políticos con pocos escrúpulos, por decirlo de manera suave, para prometer más que nadie, para engordar la deuda. Han descubierto hace tiempo que el crecimiento del gasto público da mayores oportunidades de robar y sustrae instrumentos y oportunidades de control, de manera que, por la izquierda y por la derecha, se declara que el gasto no admite recortes y ya se encargan de enardecer a quien haga falta con esa idea. En consecuencia, más gasto, más deuda, menos trasparencia, menos soberanía, mayor  dependencia de los políticos y mayores beneficios para los grandes negocios que se entienden bien con ellos, el mundo financiero, las constructoras, la prensa, los funcionarios públicos, los sindicatos. Todos están de acuerdo en que merece la pena ser dependientes y gastar lo que no se tiene porque es un buen proceso de doma política y, sobre todo, porque ese dinero que se gasta alegremente lo gastan ellos y le sacan un rendimiento particular muy interesante a que el país vaya cada vez peor, hacia el desastre. 

Google Keep avisa

El juez avanza

En el caso del accidente de Santiago el juez ha dado un paso decisivo al cuestionar las medidas de seguridad existentes; debiera dar uno más y preguntarse por las características del tren, por su proceso de homologación, etc. Es, en todo caso, una buena noticia. 
Va de futuros

Líderes

Es tremendo comprobar cómo un país entero está avergonzado, menos de lo que debiera, perdido, más de lo que debiera, mientras que los supuestos líderes no piensan más que en poner a resguardo su culo. A este paso, de mentira en mentira, el PP puede acabar siendo un mero gatuperio si nadie hace nada, pero todavía hay un pequeño margen para echar a Rajoy y mantener una mayoría pese a que, paso a paso, se está deslegitimando por cobarde e irresponsable.  Puede pasar cualquier cosa, pero lo peor seguramente sea que la falta de coraje del PP conduzca de manera irremediable a un escenario electoral en el que la única salida sea una coalición de izquierdas sin proyecto alguno, y que eso sea la antesala de la ruptura nacional y de la balcanización de la España, pero eso sí, con unos cuantos bien forrados.
Pura lógica

Dejad toda esperanza

Los que esperéis algo de las declaraciones de los antiguos secretarios generales del PP, esperáis en vano, lo digo ahora que no se han producido, aunque me encantaría equivocarme. ¿Qué razón tendrían Álvarez Cascos y Arenas para echar tierra sobre sus memorias, ya que no son otra cosa, si han visto que la evidencia misma de mentiras innegables ha pasado con facilidad una prueba supuestamente de fuego en el Congreso? Para desgracia común, el futuro político de los españoles depende de la conducta de la prensa, tal vez del más taimado. Eso, o un milagro, que a los españoles nos de por tener cierta dignidad, pero no se lleva, la verdad.
Una opinión de pago

El mayor mentiroso del mundo

No es fácil decir quién es el mayor mentiroso del mundo, ni siquiera el de España. Ser el Usain Bolt de la mentira es un título muy disputado, pero les propongo un test indirecto para sacar ventaja de esta dificultad. Si a la pregunta de quién es, ahora mismo, el mayor mentiroso de España, alguien responde que Rubalcaba puede asegurarse que estamos ante un pepero de tomo y lomo, irreductible, un individuo capaz de votar a Rajoy en 2015 sin apenas ascos; si, por el contrario, la respuesta es que es Rajoy podemos estar ante un variado elenco de españoles: sindicalistas, sociatas, progres… y liberales, por llamarles algo que, a mi, no me parece ofensivo. Hay una tercera respuesta posible a esta pregunta: Bárcenas. Lo que no tengo claro es a qué corresponde esta alternativa en la podio del mayor mentiroso. Puestos a hacer hipótesis, puede que sea parlamentario del PP, alto cargo del propio partido, alcalde despistado, o algo así. gente, en suma, que espera un extraño milagro, la condena judicial de Bárcenas, y, al tiempo, una especie de congreso nacional de arrepentidos para pedirle disculpas a Rajoy por nuestros malos pensamientos. Probabilidad del caso, menos que cero; duración de la apuesta: no llega a seis meses… claro que Franco, que también era gallego, consiguió morirse en la cama y que la gente hiciese colas para lamentarlo. no sé si eran otros tiempos.

Simancas, ese sabio

Simancas, el que perdió las elecciones frente a Esperanza Aguirre, la acusó de corrupción y las perdió por mayor diferencia,  ha establecido en el Congreso una doctrina decisiva que, si Dios no lo remedia, será citada por Rajoy en cualquier momento, a saber, que los políticos son irresponsables porque los únicos responsables son los técnicos. Su querido Pepiño no ha tenido nada que ver con el accidente ferroviario más grave en cincuenta años, con un sistema de seguridad que frena a más de 200 pero se queda impertérrito a 195, con   un sistema de control que no llega a Santiago y se ausenta  un poco antes de la curva fatal,  con un tren que no entiende el sistema de seguridad con el que supuestamente se controla y que no funciona, con un cambio de ancho de última hora, para llegar a tiempo a las elecciones, con un tren que parece un acordeón, en fin con nada. Los malvados técnicos haciendo chapuzas, que es lo que les gusta y luego queremos que los inmaculados e inmaculables políticos de izquierda paguen el pato.
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