Qué es negociar

Cada día me gustan más los programas de TV que se emiten por las cadenas americanas y que lo mismo te explican cómo se fabrica un mechero que cómo funciona un negocio de compra venta. Supongo que reconocerán sin problemas la superioridad moral e intelectual de estos asuntos sobre los debates de las cadenas españolas con sus insultos y sus chorradas. Los programas que explican cómo se negocian los intereses distintos son una delicia: la gente dice abiertamente lo que desea, el contrario responde con lo que está dispuesto a ofrecer, y luego hay, o no hay, un acercamiento y se cierra el trato dándose la mano. Lo que no se ve es a listillos tratando de cobrar lo que algo no vale, u ofreciendo una miseria por un tesoro: esas escenas habrá que esperar a que las produzcan las cadenas españolas, seguramente con subvención.

Va de tamaños

Siento haber acertado

Lo más asombroso de la tercera derrota madrileña es que ni por esas asoma un mínimo de autocrítica. Pero hay que recalcar que se han cometido errores muy evidentes: tratar de vender la Peineta, que es un adefesio, como estadio olímpico, cuando la simbología arquitectónica es básica; insistir en que estaba todo hecho a unos tipos que seguramente viven de las comisiones por lo que haya que hacer; dar por hecho que nuestra candidatura era la mejor y vender el éxito de antemano por razones de consumo interno. Hay mil más, pero no se hablará de ello porque nuestros líderes nunca se equivocan.
El Netflix de los libros

¿Y si en 2020 tampoco?

No me pronuncio sobre la conveniencia de las Olimpiadas, aunque me inclino a seguir la opinión de los empresarios, que es positiva y hago notar que el apoyo popular al asunto es mucho menor del que se presume. Lo que me interesa resaltar es que si esta tarde no fuéremos designados como sede olímpica se habrá debido, sin duda, a la enorme caída en el prestigio exterior de España, una caída que entiendo está justificada, por otra parte. 

Nuestro artículo en El País sobre economía digital

Más sobre el accidente ferroviario y la política

Antonio Quirós y Bq

Como está perfectamente explicado, transcribo lo que dice Fernando Puente en altavelocidad.org.

Pacto de silencio entre Renfe, Adif, Talgo y Bombardier sobre el ERTMS del Alvia siniestrado

A comienzos de agosto, 15 días después del accidente ferroviario de Santiago de Compostela, en el que murieron 79 personas y resultaron heridas de gravedad varias decenas, los responsables del Ministerio de Fomento, Adif y Renfe comparecieron en el parlamento para ocultar, bajo un velo tejido con decenas de detalles sin relación con el siniestro, su responsabilidad directa a la hora de solucionar las lagunas en la reglamentación y en los sistemas de señalización que permitieron que se desencadenase el descarrilamiento.
Enterrada entre esos discursos quedó sin resolver -pues ese era el objetivo- una de las cuestiones más relevantes a la hora de establecer qué otras medidas podrían haber evitado el accidente en un caso de fallo humano (única causa admitida hasta ahora por el ejecutivo). La más relevante, de hecho.
¿Por qué los trenes de alta velocidad de la serie 730, operados por Renfe y fabricados por Talgo y Bombardier, circulaban por la línea de alta velocidad Ourense-Santiago sin el sistema ERTMS pese a haber sido puestos en servicio 13 meses antes (junio de 2012) y pese a haber comenzado sus pruebas en vía dos años antes (en verano de 2011)?
La cuestión no es gratuita, puesto que en los trenes como el accidentado, el sistema ERTMS obliga al maquinista a reconocer que el tren está abandonando la zona de protección máxima (al pasar de ERTMS a ASFA).
En pocas palabras, si el tren Talgo siniestrado en Santiago de Compostela hubiese estado circulando con ETCS, a bordo sólo podrían haber ocurrido dos cosas al llegar al kilómetro 80,149, situado a cuatro kilómetros de la curva:
que el maquinista hubiese confirmado al ordenador embarcado que se quedaba sin sistema de supervisión y, por tanto, que se hiciese plenamente consciente del punto de la línea en el que se encontraba (circulando a 200 km/h a sólo cuatro kilómetros de la curva de A Grandeira), eliminando así su desorientación espacial.
o que no lo confirmase, en cuyo caso el tren se hubiera frenado automáticamente mucho antes de llegar a la curva.
Hasta hoy, todas las empresas implicadas han conseguido, con éxito, desviar la atención hacia el hecho de que el sistema ERTMS no estaba instalado en los cuatro kilómetros previos a la curva de A Grandeira (entre los kilómetros 80 y 84). Si el sistema no estaba EN la vía, explican, ¿cómo iba a ser relevante?
Detrás de la insistencia casi histérica en que ERTMS no fue un factor en el accidente hay una intención clara de intoxicar instrumentada, entre otras vías, por un profundo pacto de silencio entre Adif, Renfe, Talgo y Bombardier a la hora de explicar las causas por las que el tren, inaugurado en junio de 2012, no llevaba conectado el sistema que habría evitado el accidente.
Según portavoces de Adif, que permitió que el 730 circulase sistemáticamente y durante meses bajo el modo de seguridad degradado ASFA (contradiciendo por cierto a su presidente, que en el colmo del patetismo llegó a señalar que es “el operador” quien elige el sistema que quiere utilizar), el problema radicaba enteramente en el software del tren siniestrado.
Y ya. Para más detalles, los responsables del gestor de infraestructuras remiten a Renfe, empresa que utilizó durante más de 12 meses trenes que no estaban preparados para ese servicio comercial, y que no sólo no da más detalles pese a las reiteradas peticiones, sino que además remite tímidamente a las fabricantes.
La creadora del concepto del tren “todoterreno”, la española Talgo, se pone mientras tanto de perfil (su último comunicado de prensa hace referencia a una venta de trenes a la dictadura postcomunista de Kazajastán) y sonríe hierática y nerviosa.
Por fin, responsables de comunicación de Bombardier -fabricante de las locomotoras y en particular del sistema ERTMS embarcado- guardan por su parte silencio sobre la chapuza encadenada y repiten el mantra (la mentira) de todos los anteriores: el ERTMS no hubiera evitado el accidente
La postura de las cuatro empresas sorprende no sólo por la insistencia de todas ellas en restar importancia al fallo del sistema ERTMS al mismo tiempo que evitan dar cualquier detalle sobre ese fallo, presuntamente irrelevante.
Asombra también porque Renfe y Bombardier vuelven a mostrarse esquizofrénicas a la hora de explicar, por un lado, que el sistema ya está listo para funcionar y negarse a confirmar al mismo tiempo desde cuándo (algunas fuentes señalan que estaba preparado antes del día del accidente pero que no se utilizó por problemas burocráticos).
A modo de resumen, el diálogo integrado de este periodista con esas cuatro empresas podría sintetizarse así:
Servidor: ¿Y el ERTMS embarcado…?
Empresa: ¡No es relevante! ¡No hubiera evitado el accidente!
S.: Sobre eso tengo mi propia opinión, gracias. Pero, ¿por qué no funcionaba?
E.: No te lo podemos decir. ¿En qué más te podemos ayudar?
S.: Espera, espera. Si es irrelevante, ¿por qué no me lo podéis decir?
E.: Sólo te puedo decir que no hubiera evitado el accidente, pero tengo instrucciones precisas para ocultarte las razones por las cuales no funcionaba.
S.: Vale… entiendo. ¿Y sabes si esos problemas, sobre los que no me puedes decir nada, se han solucionado ya?
E.: Correcto, te puedo confirmar que los problemas sobre los que no te puedo dar más detalles -pese a que son irrelevantes, ¡ojo!- se han solucionado ya.
S.: El caso es que hay quien me cuenta que antes del accidente los Talgo ya estaban listos para usar el ERTMS entre Ourense y Santiago, y pese a todo no lo usaban. ¿Sabes si es verdad? ¿Hubo algún problema burocrático o similar?
E.: Vaya. No te puedo confirmar que esos problemas técnicos que son secreto de estado pese a ser irrelevantes (esto que quede claro, ¿eh?) se hubiesen resuelto antes del accidente. Sólo te puedo confirmar que están ya resueltos, pero no te puedo dar más detalles de nada. Entiéndelo: ¡es irrelevante!
(1) A día de hoy, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sigue sin incluir el descarrilamiento de Santiago entre su listado de «investigaciones en curso». Buen indicador de la gravedad que Fomento le reconoce al accidente ferroviario.
(2) En realidad ERTMS puede proteger a los trenes que salen por su frontera durante varios kilómetros más allá. Lo puede hacer diciéndoles, por ejemplo, algo como «querido tren: desde aquí me abandonas y sales a ASFA, pero te dejo una última orden, que deberás cumplir fuera de mi territorio: calcula una curva de frenado que te permita no superar los 100 km/h en 3,5 km contados a partir de aquí. Si no la cumples, te ordeno que actives el freno de emergencia». En Adif también consideran esto irrelevante.

Lo normal

La desvergüenza, consentida, de los políticos está alcanzando límites alucinantes. Así Griñán quien al irse al Senado pretende convencernos que eso no tiene nada que ver con posibles imputaciones y afirma, tan fresco, que esa suposición es una maledicencia, ya que el presidente del PSOE, el ex presidente de la Junta y el secretario general del PSOE andaluz «tiene derecho» a un escaño en el Senado. ¿Derecho? ¿qué derecho? Ninguno, pero Griñán da por supuesto que su voluntad y la de los cuatro que mangonean es fuente de derecho, ¡joder qué tropa!
Y, en el lado contrario, el PP nos pretende convencer de que la desaparición de un disco duro del ordenador de Bárcenas es una pura rutina, vamos que tienen derecho a no enseñar sus discos duros y, además, a que nadie piense mal. Así estamos, una desvergüenza, unas actuaciones que siempre, siempre, están por encima de la ley, de la moral y del buen sentido, para eso mandan, y lo hacen porque nosotros se lo consentimos. 
Biblioteca digital de los EEUU

¿Que nos está pasando?

El resumen más breve, para votantes del PP, es el siguiente: Primero, ¿se puede consentir que nuestros dirigentes roben y mientan con tal de que sean los supuestamente nuestros y no los adversarios? Mi respuesta es que no. En segundo lugar: ¿Hay alguna razón para que sea preferible que un programa que no es el que nos gusta, aumento de la deuda, subida de impuestos, aceptación de los acuerdos bajo cuerda con ETA, desmembramiento progresivo de la unidad nacional por la vía del consentimiento o  de la promoción, etc. sea administrado por los «nuestros» (serían nuestros traidores) a que sea administrado por los que sí creen que es lo que hay que hacer? Mi respuesta vuelve a ser negativa.  Tercero, ¿creemos en la democracia como un juego de ideas y un sistema de gestión de conflictos que solo puede vivir en la libertad o creemos que la democracia es dar el voto a aguien para que haga cuanto le parezca de su estricta conveniencia, al margen de cualquier consideración de fondo? Yo creo en lo primero y detesto lo segundo que no conduce sino a la corrupción y a la oligarquía partitocrática, que es en lo que estamos. Por último, ¿estamos dispuestos a confundir un partido democrático con una mafia que vela, por encima de todo, por sus intereses, se olvida del bien común, del patriotismo y de la libertad? Yo no, desde luego. 
La verdad es que quienes pensemos así, tenemos un panorama complicado, pero una obligación ineludible: hacer que el partido se mueva hacia las posiciones que lo legitiman y que los dirigentes indignos, mentirosos y corruptos abandonen la tarea. Es difícil, pero no imposible. No está en juego la victoria del PP, sino la pervivencia de una democracia de la que no tengamos que avergonzarnos. 

El sectarismo, la libertad y la verdad

Una de las defensas clásicas de la democracia se funda en el hecho de que es un régimen en que se pueden debatir las ideas con libertad, pero aquí hemos creado un bunker sectario en el que unos afirman una cosa, que puede ser cierta o no, y otros la niegan, sea cierta o no lo sea. O sea que ni hay debate ni hay libertad política, sólo hay llamadas a la fatwa, al sectarismo, al defendella y no enmendalla, a la consagración de la mafia por la democracia. Yo creo que ha llegado la hora en que una derecha realmente liberal acabe con esta caricatura de libertad y de democracia, pero no se hará sin dolor y sin costes. 
Innovación, culto y miedo

El fútbol en auxilio

Ha vuelto la Liga en auxilio del clima irrespirable de la política. Tal vez por eso el fútbol esté empezando a cansarme. En particular, el fútbol español es un reflejo de buen parte de nuestros males más generales: abuso de posición dominante del duopolio de turno, corrupción que no se investiga, deuda insoportable, las imágenes se imponen a la realidad, y bastantes más. Por otra parte, el fútbol es una especie de versión de la filosofía del eterno retorno, de la pasividad más o menos cómplice, del desentendimiento… y mira que a mi me ha gustado y me gusta el fútbol de verdad. 
Arreglos digitales