La reforma de la Justicia continúa esperando, pero mientras tanto el Gobierno sube las tasas. Me parece, sobre todo, una falta de tacto; estas cosas se hablan, se negocian, se estudian, no se improvisan. Claro que no es raro que el Ministro ex alcalde carezca de tacto, nunca lo tuvo para llevar la deuda de los madrileños, y, consiguientemente, los impuestos a la estratosfera, toda una manera de hacer política, chapucera y faraónica.
Autor: JLGQ
Manuales de autodisculpa y bochorno
Las comparecencias en el Congreso de los Diputados de antiguos responsables de Caja Madrid y Caja Castilla la Mancha han sido de auténtico bochorno: los partidos, responsables últimos de la gestión de esas Cajas, entregados a la disculpa, la loa y la restitución del honor de los directivos que ejecutaban sus instrucciones y arruinaron entidades centenarias y prestigiosas. Si esto es algo que tenga que ver con una democracia, que venga Dios y lo vea. O el sistema se reforma o se hundirá, como pasó con la restauración, y nos hundirá a todos con él.que, a día de hoy, es lo más probable.
Cinismo, hipocresía y mediocridad
Tengo ciertas dificultades para distinguir entre el cinismo y la hipocresía, y me temo que se debe a que escucho demasiado a los políticos. Verles ayer celebrar sus resultados fue todo un espectáculo, salvo en el caso de Albert Rivera que no se dejó llevar demasiado, algo sí, por la exageración. lo de Mas es de tebeo, pero ya lo pagará. Por razones personales, lo que más me duele es la absoluta falta de capacidad autocrítica en el PP que sigue viviendo de las desgracias ajenas. Presumir de que se ha mejorado cuando no ha sido así, olvidar el desastre del País Vasco y contentarse con el resultado de Galicia, indica la escasa ambición política de este PP y su pérdida del sentido de la realidad y de la historia. Están desaprovechando la mejor oportunidad histórica que haya podido soñar la derecha para cambiar la cultura política española, no lo hacen y se felicitan de lo buenos que son. Lo dicho, es un lío distinguir la tontería, la mediocridad, la hipocresía y el cinismo.
Catalanes en las urnas
Las primeras impresiones de la jornada electoral catalana apuntan a que Artur Mas ha fracasado por completo en su búsqueda de la mayoría, habiendo favorecido, indirectamente, a sus rivales nacionalistas de izquierda. Siempre me ha parecido que este tipo, que fue al Notario para certificar lo que no haría y sin embargo hizo, es un diamante en bruto, pero ahora lo mismo le hacen dimitir al pobre y, con mala suerte, ni tendrá cuentas en Suiza. ¡Qué dura es la vida de quienes se entregan a luchar por los derechos y los intereses de los demás olvidándose de los propios! es un genio, ¡que no dimita, por favor!
Las tasas de la Justicia
Lo peor de la iniciativa del Ministro de Justicia para imponer tasas por el acceso a la Justicia es su precipitación, su escaso trabajo previo con los protagonistas, su rara habilidad para hacer que le parezca mal a todo el mundo. Este Gobierno lleva una trayectoria errática y de enorme improvisación, es lamentable.
No me atrevo a opinar sobre el fondo del asunto, pero me parece evidente que es un caso más de esa política que sólo sabe vivir al día, a ver qué se nos ocurre hoy para salir al paso y llegar a mañana, que ya veremos. Es una actitud que no puede llevar más que al desastre y que deslegitima de raíz la preferibilidad y la racionalidad de la democracia. Lo que hay detrás de esa manera de entender la política es que unos señores se sienten legitimados para hacer lo que se les ocurra, y no es así, ni lo están, ni se les ha dado el voto para eso.
Somos estúpidos
En una interesante entrevista a Clint Eastwood que trae el ABC, el director y actor dice una de las cosas que más se repiten sin dejar, por ello, de ser ciertas, que somos estúpidos. Esto se suele decir de la gente, es decir de los demás, pero creo que no estaría mal que dedicásemos algún tiempo a tratar de vernos con los ojos ajenos para descubrir algún rasgo estúpido de nuestro comportamiento, nuestras convicciones o nuestras tendencias. Seguro que no es perjudicial darse cuenta de que si aquí no cabe ya un bobo más, puede que ese bobo seamos nosotros. Consolemos pensando que no siempre, pero no perdamos de vista el sentido crítico con nuestra propia estulticia.
Hablo de mí, directamente, para decir lo que dije
Tras un cierto tiempo de escribir casi cada día en este blog, me pregunto con frecuencia las razones de hacerlo. La primera es que me gusta escribir, sin más, una afición relativamente tardía; la segunda es que quiero compartir algunas cosas que se me ocurren o me preocupan, lo que es perfectamente indiscernible de la vanidad, y de un modo de ser bastante iluso, una cualidad que me gustaría no tener, la verdad, pero que me parece que padezco a modo. La tercera es más respetable, o eso creo, porque en este viejo país ineficiente y muy gregario, Sancho Panza y no el Quijote es nuestro emblema, hay que esforzarse para conseguir que haya algo así como un debate público sobre temas que a todos debieran interesarnos, y que los que saben de esto, o tal vez no tanto, consiguen que pasen enteramente inadvertidos.
A lo que iba, que esto que se puede ver en el video de Vimeo es lo que dije hace unos días en el acto que convocó la plataforma Reconversión, y espero que de ahí salgan cosas más operativas y concretas en breve, cosas que se necesita hacer para no seguir sintiendo vergüenza ajena.
La credulidad
Las personas necesitamos creer, y no hay nada especialmente malo en ello. Desde la infancia aprendemos a hacerlo y tener la pretensión de no creer en nada es una ingenuidad bastante grande, esa bendita inocencia de la que habló el poeta. Lo peligroso no es, por tanto, creer, sino la manera de creer y las cosas en que se puede creer. La credulidad es de hecho una mercancía de enorme valor político y mercantil, y suele ser explotada de manera inmisericorde por los que dominan esos resortes. Un campo en el que la credulidad juega un papel mucho más importante del que se pueda pensar es el uso de tecnologías, y se da la paradoja de que algo que se apoya en un realismo fuerte, no hay tecnología de lo mágico y lo irreal, se convierte en un potente catalizador de la fantasía: pues bien, es la credulidad quien hace de puente entre dos pilares tan opuestos.
Primer aniversario
Se cumple el primer aniversario de la victoria del PP con Rajoy al frente. Creo que el balance del año es muy parco si se compara lo hecho en estos doce meses con las expectativas, o con el programa electoral y con el discurso de investidura, aunque haya aspectos positivos si se compara con otras referencias. De todos modos sigue consistiendo en un misterio difícil de explicar el escasísimo valor político de un partido con mayoría absoluta y con un poder enorme en todas las instituciones. Supongo que los fans de MR aducirán que se trata de una estrategia de largo plazo y que hay que esperar cuatro años, tres años más: no lo creo, y me parece que el daño que se ha hecho a la credibilidad de una opción de gobierno distinta a la del consenso socialdemócrata dominante es difícil de exagerar. Me gustaría equivocarme, pero cada vez quedan menos oportunidades para desmentir esta derrota política contra todo pronóstico.
HP y la falta de vista
HP y la falta de vista
Mas sobre deshucios
Todos los comentaristas sensatos ponen en tela de juicio la prisa desatada con que se ha tratado de salir al paso de la ola de desahucios, con suicidios o sin ellos. Hay algo de demagogia en es te asunto, pero hay, sobre todo, muchos puntos sobre los que no se quiere poner la luz. Los Bancos son de temer, pero peores son, si cabe, los que forman la caterva de abogados, notarios y mil pejigueras más que se lo llevan crudo cuando cualquier infeliz no está en condiciones de pagar un crédito y eso lo hace cada vez más difícil; arreglar esto, protegiendo la posibilidad de que sí haya crédito, si está en mano de las fuerzas políticas,.. ¿se pondrán con ello?
El desvanecimiento del Nexus 4, gran pifia
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