Políticos voluntariosos

Tras su histórica metedura de pata, Yolanda Barcina, se ha puesto a devolver un dinero mal cobrado. ¿Habría que alabarle le gesto? Pues sí,  y no. Sí porque siempre será mejor que lo contrario, pero no porque es muy difícil no imaginar que se trata, sin más, de salir del paso para poder seguir con lo de siempre. Pasa como con lo del PP que quieren «salir a la calle» y «llevar la cabeza alta», pues que lo hagan, pero eso no va a borrar la idea de que han sido, como Barcina, aprovechados y muy poco escrupulosos, y que todo lo que pretenden es poder seguir siéndolo, aprovechándose de que el público se entera mal y tarde de lo que va la vaina, pero no, algo debe estar empezando a cambiar cuando los «listos» aflojan el bolsillo. 
El PP y los mapas de Google

Cospedal, voluntariosa

Dicen los papeles que el PP trata de recuperar la iniciativa política tras la «campaña» de Bárcenas, y que Cospedal se ha decidido a abanderar la limpieza, y lo que haga falta. Si fuese persona de mi confianza, le felicitaría por su iniciativa, pero le recordaría que puede que sea necesario algo más que manifestar buenas intenciones y bla, bla, bla. 
MS

Los jueces

Es evidente que la decencia política debería ser más exigente que la Justicia penal, pero como no es así, bueno será que los jueces tomen cartas en asuntos que nos avergüenzan. El temor es que, al final, no se pueda probar nada, pero no porque no haya nada, que ya lo sabemos, sino porque la Justicia está hecha unos zorros y el hipergarantismo español es una beca para delincuentes, sobre todo si ilustrados. En cualquier caso, que Dios ilumine al juez Ruz, que le va a hacer falta. 
Cambiar sin querer

La querella

El PP ha dado, al menos, cierta sensación de que sabe en qué lío está metido al tardar mucho más de lo razonable en querellarse contra las supuestas fotocopias de los supuestos papeles de la supuesta corrupción del supuesto autor. Mientras tanto, el mercado de los votantes seguramente ha descontado ya lo que realmente importa, la absoluta falta de credibilidad de la maniobra. Es lo que pasa con los tecnócratas, que confunden la política con lo que convenga en cada caso, con la supuesta justicia, por ejemplo.
Lo terrible es que el PP no de ninguna señal de preocupación por el efecto de fondo de su estrategia, pensando, de modo tan egoísta como miope, que cabe distribuir los costos de manera general, algo así como lo de subir los impuestos a todos para que algunos puedan seguir disfrutando de las mieles electivas. 
¡Qué inmenso error! Los españoles son poca cosa, y saben que viven en medio de la hipocresía general, pero todo tiene un límite, y no perdonarán al PP esta vergüenza desmedida, no con su voto. 
Lo que cuesta

En la muerte de Chavez

Sucesos como la muerte de Chavez, o la pervivencia de su colega Fidel, ponen bien de manifiesto lo mucho que nos queda a los humanos para poder decir que vivimos en una democracia real, en un régimen en el que el derecho sea efectivo y ecuánime. Es triste que millones de personas vivan pendientes, y puedan morir, de lo que acaba por ser la herencia de Chaves, o la de Castro y sus herederos, pero tampoco esa clase de fenómenos está completamente ausente entre nosotros. Vivimos ahora, por ejemplo, pendientes de lo que Rajoy decida, o no decida, que será lo más probable, en relación con el caso Bárcenas, un tema que debiera ser menor y que, con toda evidencia, está supeditando la situación política española y puede acabar con el PP que conocemos. Son cosas de los instintos, y casi nunca son buenas.

Mirar y ver

Las tribulaciones del PP

Aunque pueda parecer lo contrario, lamento el mal paso en el que está metida la dirección nacional del PP, pero lamento más todavía que no se de cuenta de la única salida en ese atolladero tan bien ingeniado por quien habrá sido, con toda probabilidad, el mayor beneficiario de la corrupción y el cohecho en nombre de los altos intereses del PP. 
No se arregla nada tratando de evitar en el futuro lo que se niega que haya ocurrido en el tiempo pasado. Es más, para evitar que vuelva a suceder es mucho más lógica la ejemplaridad y la asunción de responsabilidades que la creación de nuevas normas que se podrán burlar en el futuro con la misma facilidad que se evitaron las previamente existentes. El problema es que quienes se arriesgan a convertir una idea política en una mafia de intereses particulares no pueden ir contra lo único que les importa, su carrera personal, y están dispuestos a derribar lo que haga falta con tal de seguir en sus poltronas, vano deseo, negando hasta las evidencias más hirientes, y usando a fondo las posibilidades que todavía les concede el poder que mantienen, en precario y no por mucho tiempo.
Pudiere ser que la sociedad española acabe tragando esta ridícula comedia de enredo para aceptar que Bárcenas haya sido, simplemente, un genio de las finanzas, capaz de sacar mucho de la nada, y que nunca nadie en el PP haya  hecho nada de lo que debiera avergonzarse pese a lo que digan unas  fotocopias supuestamente falsas, aunque no del todo, como ya se ha visto. Puede que a base de enredos, vueltas y revueltas acaban judicializando, es decir controlando, un comportamiento político indecente, pero el precio que todos habremos de pagar por esa maniobra es ahora mismo incalculable, de manera que preferiría que fuesen algo más generosos, más patriotas y más razonables y dejasen de intentar que nos comamos crudos todos sus sapos para poder seguir votando, como si nada hubiese pasado nunca, a un partido que habría dejado de existir para convertirse en algo así como el partido de la contabilidad creativa y el truco procesal. 

Más competencia

Y van cinco millones…

No creo que las medidas que este Gobierno ha venido tomando sirvan para acabar con el paro, ni ahora ni nunca. Puedo estar equivocado, pero creo que Rajoy ha hecho lo que hubiera hecho un socialdemócrata medianamente sensato… que tampoco acabaría con el paro. Con este tipo de políticas sólo se puede atajar el paro, y no a fondo, siendo los EEUU y teniendo una Navy y un poder militar capaz de controlar el mundo milímetro a milímetro, pero no creo que los españoles del siglo XXI puedan escoger esa opción. ¿Entonces..? Pues no queda otra que atajar el problema a fondo y de frente, menos macroeconomía y más mercado real y global. España se desangra como se desangraría una empresa que redujese ventas y rentabilidad pero aumentase sus servicios centrales, administración, protocolo, estudios, prospectiva, lo que haga falta, pero sin vender.  Las administraciones públicas han ahogado la economía y a la sociedad civil, y mientras no mengüen en serio seguiremos padeciendo su vampirización, así lo veo. Claro que eso no lo arregla ningún Rajoy dedicado a proteger a sus Bárcenas, Matos y demás inútiles y corruptos, lo que entiende como el verdadero fundamento de su poder, nada que ver con la democracia por mucho que hayamos votado, porque se le votó para otra cosa, no para que cumpla su deber, como él dice. 
e ink en smartphones

Privilegio de la izquierda

Una de las cosas más curiosas del comportamiento de amplios sectores del PP es su renuencia a cumplir los programas con que ganan las elecciones, o sea, lo que hace Rajoy con la disculpa de cumplir con el deber. Eso no le pasa nunca (o casi nunca) a la izquierda, de manera que los electores de centro derecha se están habituando a no esperar nada de la victoria de los suyos. Tal vez sea un comportamiento astuto de los listos del PP, pero no alcanzo a entenderlo sino es como demagogia y complejo frente a la izquierda, ese que decían que tenía la UCD pero que es el verdadero programa oculto de los políticos del PP que vienen de AP, como Gallardón, por ejemplo. 
Baterías y coberturas

Toni Cantó

El diputado de UPyD ha cometido un error y ha puesto en circulación datos discutibles, presumiblemente falsos, seguramente sin saberlo. Luego se ha disculpado con precisión, modestia y pulcritud. Lo que es indiscutible es que se ha desatado contra él una campaña, al menos, doble, la de los políticos que nunca se equivocan porque son oportunistas, cínicos e hipócritas, y la de las feministas partidarias de que todo se mida con vara desigual, siempre que les plazca. Esto es España, señores, vengan y anímense, que decía, creo, la canción: menos mal que aún quedan tipos como Toni Cantó, capaces de equivocarse contra mayorías prepotentes. 

Quien roba a un ladrón…

Cunden los nervios en el PP si se dedican a asaltar sus propios despachos. Todo sería muy raro si no fuera evidente lo que realmente pasa, que no saben qué decir ni qué hacer a la espera de que pase el vendaval, y mejore la economía, pero dos milagros al tiempo es mucho pedir, sobre todo si los méritos del orante son tan escasos. 
Datos y oscuridades