Adios a Benedicto XVI

El Papa más culto y sensible a los argumentos de los últimos siglos ha dado un paso que, en verdad, puede considerarse revolucionario, aunque la palabra esté tan gastada y tenga connotaciones muy inadecuadas al caso. No soy quien para indagar en las causas, si es que existe tal cosa en las decisiones de los hombres, pero sí me atrevo a decir que su gesto es ejemplar y que le debemos una gratitud muy especial por su valor al actuar como lo ha hecho. Creo que mostrar que el poder no es nunca lo más importante merece toda clase de aprecios. La conciencia es lo que cuenta, y no abundan ni el valor para reconocerlo, ni el coraje para actuar conforme a sus exigencias, tampoco en la Iglesia, por desgracia. 
Circos de siete pistas

Proteger a Rajoy

Según parece, los poderes económicos presionan para que Rajoy no corra riesgos, ante la amenaza que su caída podría suponer para la estabilidad y la política española. Está bien visto, pero habría que ayudar a Rajoy a hacer las cosas bien, y no solo a juicio de los grandes que tratan de protegerle, según El Confidencial.  Aquí todo el mundo se mueve, se mueve Bárcenas, se mueve Corina, se mueve Urdangarin, se mueve el PSC, se mueve Pedro Jota, todos menos Rajoy que es el que lo tendría más fácil, le bastaría con dejar el problema en manos del PP y dedicarse a gobernar, pero, claro, eso sería hacer política, y parece que a Rajoy no le gusta ese oficio. En consecuencia, acabará pasando lo único que puede pasar, que todo empeorará: cuando se quiere evitar la guerra a cambio de deshonor, se obtiene el deshonor y no se evita la guerra, y es solo un aviso de lo que llegará, aunque tarde y en forma de caos, por no querer tomar decisiones. 
Doble pantalla

Una simulación

Si el PP tuviese problemas en el futuro, debido a los problemas provocados por el marianismo, cosa, como se sabe, muy improbable, no cabe duda de que el partido tendría en la señora De Cospedal una magnífica tabla de salvación: una persona que es capaz de usar la palabra simulación para hablar de la relación entre Bárcenas y el PP, es un diamante en bruto, una mina, un auténtico portento del lenguaje político y de la comunicación, un político sin barreras, un ciclón, aunque, eso sí, no parece haber leído a Freud, ni, por supuesto, a Lakoff, no ha podido perder tiempo porque ella se ha formado a conciencia para llegar a la cumbre, y ya le queda poco. Cuando más oscuro se vuelve todo, siempre hay una lucecita de esperanza.
Ballmer, Surface, y el buen sentido

Reinar después de morir

Como doña Inés de Castro, también de origen gallego, el presidente del gobierno,  y del PP, don Mariano Rajoy Brey parece estar esperando un reconocimiento post mortem, empeñado en cumplir con su deber en lugar de gobernar al gusto de los que le eligieron, un placer reservado a la izquierda, gente con un sentido más mundano de los intereses políticos.
Doña Inés fue proclamada reina de Portugal después de muerta, un tema que dio título a la obra de Luis Vélez de Guevara, autor de El diablo cojuelo, otra idea que también daría mucho juego ahora. El triunfo post mortem no es gran cosa para la mayoría, pero así se originan las leyendas, y Rajoy apunta maneras con su empeño en desangrarse a la espera de una abundancia de bienes que apenas se atisban.
En el siglo XXI las cosas no son tan recias como en el medioevo, y bien pudiera ocurrirle a don Mariano que los españoles, siempre ingratos, decidan no reconocer los esfuerzos que dice estar haciendo, aunque sea a base de sacrificios que estamos  pagando entre todos, y se atrevan a privarle de títulos futuros, es decir, a mandarle a casa, después de haberse portado tan ejemplar como corajudamente.
A sus rapsodas les parece que don Mariano está más vivo que nunca, tras el épico debate, pero estos efectos escenográficos son poco duraderos cuando pintan bastos, y pueden convertirse en un mal sueño si se prolonga la saga de los sobres, los notarios y las querellas con el innombrable, que tal vez acabé demandando al PP por daños a su imagen, a la del innombrable, quiero decir.
Esta mezcla un poco rara entre hazañas homéricas y sedicente buena administración está muy en el aire, es posible que enriquezca la leyenda marianista, pero puede acabar muy mal, sobre todo para los demás, véase el caso de Zapatero, tan feliz contando nubes. 
¡¡¡Barcelooonaaa!!!

El cabreo y la reforma inevitable

El cabreo español es mucho más amplio y profundo que lo que se refleja en las calles y plazas, en las movilizaciones y los pásalo, y lo es porque los españoles somos un pueblo viejo y paciente, hipócrita y algo memo, pero con un fondo de resistencia, pasividad y decencia lo suficientemente grande para que lo que está pasando tenga que dejar de pasar. A día de hoy, el problema es cómo va a suceder, no el que vaya a suceder o no, y en eso es en lo que se equivocan el gallego y su cuadrilla, que mejor harían en intentar cualquier otra cosa, pero está claro que lo suyo no es la política, y pronto dejará de serlo, incluso en apariencia. El supuesto fortín parlamentario, incluso con ayuda de la prensa quebrada, que es casi toda, se deshará como un azucarillo cuando legue el momento.
Hay que tener presentes dos fechas, 1976 para saber lo que hay que hacer y 2004 para saber qué y cómo empezaron las desgracias de ahora, esa bomba inexplicada y esas consecuencias desastrosas, el zapaterismo y el marianismo, primos hermanos con un especie de dispensa eclesiástica para contraer matrimonio. Cabe solución cono la de 1976, y hay que rectificar la trayectoria que se torció en el 2004. 
Otro tabletófono

Mentirosas excusas de mediocres

Periodistas que responden claramente a los intereses del marianismo, por cierto, sin rebozo alguno, están empezando a propalar que los desmanes de Bárcenas y suyos, vienen de antes, y que al que hay que enterrar es a Aznar. Se ve que Rajoy está dispuesto a procesar a Adán por sus inexistentes pecados, los de Rajoy, pero encima sugieren que si hasta ahora los papeles no mencionaban a nadie anterior es porque  se han encargado de proteger a los históricos, gente delicada y que está en todo, solo que esa supuesta sugerencia va directamente contra la efectiva insidia, lógica galaica como la de que todo es falso, salvo algunas cosas. Rajoy, el héroe impecable tiene unos rapsodas livianos y memos. 
reinventar el periodismo

Una estrategia de libro

Está cada vez más clara la estrategia de Bárcenas y de los dirigentes del PP en el asunto que afecta a ambos, al primero directamente, al segundo de lleno. Bárcenas va a negar que su dinero venga del PP, y habrá algún juez que se lo crea, en fin que lo mismo ni paga impuestos. Los que mandan en el  PP no harán nada, harán que hacen, y acabarán retirando las demandas que han dicho  iban a imponer, si es que llega a iniciarse alguna. Si la prensa se siente amedrentada y lo acepta como normal, ¿qué será lo siguiente que tengamos que tragarnos? Estamos ante un auténtico experimentum crucis de democracia, y me temo que saldrá mal. 
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Contra la corrupción… más reglamentos, ¡pues no!

La propuesta sobre la corrupción de este PP en manos de Rajoy y de abogadas del estado, muy propensas a confundir la política con lo que no es, es muy simple: más reglamentos, como si la corrupción fuese un defecto del ordenamiento. ¡Pues no! La corrupción no puede impedirse por decreto, ni siquiera es fácil que pueda hacerse más difícil. La única manera de combatir la corrupción es asumir la responsabilidad cuando se ha consentido, y marcharse a casa, no sin presentarse a declarar ante un juez por si hubiera aspectos penales que examinar. Rajoy hace todo lo contrario: protege a Bárcenas, se dedica a disimular y a refugiarse en que ningún juez haya condenado, de momento, a su partido mientras empeña todo su poder en impedir que eso pueda llegar a suceder. 
Se juega su futuro político a la carta de impedir la condena judicial, y, al hacer eso, comete dos errores casi criminales: el primero, confundir la política con el derecho penal, tan garantista que parece hecho a medida para que los chorizos no sufran su peso, y, en segundo lugar, no le importa hundir la imagen moral de su partido con tal de que él y los suyos continúen por algún tiempo en el machito. Es una falta de generosidad y de grandeza política de tal calibre que condena a los españoles a una política miserable, al engaño, el disimulo y el fanatismo, que es el único apoyo con el que podrán contar en el futuro los que no teman ser tenidos por los chorizos de la derecha. 
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¡Admirable España!

Tres instantáneas surrealistas: 1. Tomás Gómez, ese genio cuyo destino manifiesto es indescriptible, sale en ayuda objetiva de Ana Mato, en lugar de dejar que se cueza en su propia salsa, pero claro no sabe sino embestir. 2. El espionaje de la absoluta nadería hecho de la chapucera manera que, desgraciadamente, parece ser la auténtica marca España,  y encima los soberanistas diciendo que lo organiza el CNI, todo es posible en este país cotilla y lerdo que se preocupa más por 6.000 euros que por 20.000.000, listos que somos. 3. Uno de los informes de la agencia catalana se dedicaba al estudio del mercado de la avellana, gente ingeniosa y creativa, segura siempre de que si mandas bastante da todo igual, eso es lo que nos pasa y hay que celebrar que esté empezando a no pasar, pero no sé si sabremos llegar bastante lejos. Lo ha dicho Florentino con mucha claridad, «cualquier contrato puede romperse». 
El Gobierno dice que hace

Por motivos ideológicos

Cada vez estoy más convencido de que la estupidez de muchos españoles es incorregible, e indiscernible de su cerrazón ideológica. Véase, el caso del futbolista Salva Ballesta propuesto como subentrenador del Celta y cuyo nombramiento ha sido explícitamente rechazado por razones ideológicas, ya que, por lo visto, es, o se cree,  más español de la cuenta. Es imposible concebir una gilipollez mayor, la verdad, un caso de estrechez mental realmente  digno de enmarcar. La cuestión es que esto puede pasar porque abundan los españoles a los que algo así les parecerá bien y, además, lo justificarán, como los del cine, diciendo que «cada uno puede hacer lo que quiera»: ¡Viva la lógica!
Pasó ya hace mucho tiempo