La triste verdad del caso Bárcenas

Es muy duro reconocerlo, pero mientras no se demuestre lo contrario, lo razonable es suponer que los millones suizos de Bárcenas sean parte de la financiación ilegal del PP, la parte que él se quedó para sí propio, como seguramente otros habrán hecho, pero sobre la base de que se pedía dinero a quien lo podía dar, naturalmente a cambio de algo.  Sencillamente, no es concebible que mientras estaba de gerente en el PP tuviese tal maña para hacer negocios tan limpios y rentables y, a la vez, fuese tan necio como para no declararlos paladinamente, como hubiera sido su obligación elemental de ser todo medianamente cierto. La historia es increíble, parece una mentira asquerosa que hará un daño infinito si el perfil nítido de la verdad no es capaz de aclararlo. No ganarán nada los dirigentes del PP mirando para otro lado y haciendo como que no tienen nada que ver. 

Huelgas

Existe el derecho de huelga, pero, curiosamente, está sin regular. Este hecho impide que se vea con claridad lo que está pasando con muchas huelgas, a saber que en lugar de ser instrumentos de defensa de de los débiles frente a los poderosos, y sobre todo en el caso del sector público, se han convertido, por supuesto que no todas ni siempre, en formas de defender los privilegios de los pocos y bien organizados frente a la mayoría de los ingenuos paganos. Así el derecho a la sanidad se puede convertir en el derecho de  los profesionales del sector público a mantener privilegios, que de conocerse nadie aprobaría, y así sucesivamente, en la enseñanza, la universidad o las televisiones públicas. Lo que, desde luego, no quiere decir que acierten siempre los gobiernos, pero eso ya lo sabemos y lo que yo subrayo es lo que tiende a olvidarse, y a ocultarse. Necesitamos una ley de huelga con urgencia. 

Esperanza Aguirre

Las cosas de esperanza Aguirre siempre provocan murmullos y escándalos, sin razón casi nunca, pese a que hay que reconocer que es persona a la que no le importa sorprender. Su fichaje por una empresa de selección de personal es curioso, pero no da motivo alguno para la crítica política, ¿o es que acaso para ser político hay que ser funcionario y estar en activo y en situación de excedencia especial? El mero hecho de que pensemos así es una muestra del atraso político que padecemos, de cómo confundimos la política con el Estado. Lo que no quiere decir que la nueva noticia aguirriana no sea sorprendente, pero esa es otra cuestión. 
Blancanieves

Pujol y el fiscal

El fiscal general del Estado dice que no parece deberse a ninguna conjura el hecho de que la policía esté investigando negocios y aventuras de los Pujol, o del mero mero, porque hay indicios suficientes. ¿Esto de los indicios pudiera ser un indicio de que el Estado se decide a dejar de mirar para otra parte cuando algunos se pasan la ley por salva sea la parte con los más variados motivos? Sería magnífico que así fuere, pero, de ser así,  va a tener trabajo el cinéfilo Fiscal general. 

Bajan las expectativas de ventas del I phone

La proporción

Casi todo en esta vida es cuestión de proporciones. Un cierto nivel de corrupción en los asuntos públicos es seguramente inevitable, del mismo modo que admitimos que haya algo de polvo bajo las alfombras, pero si con ellas se tratase de tapar, por ejemplo, el cadáver de un caballo, tropezaríamos al andar, y la estancia sería inhabitable. Claro está que, yendo poco a poco, se puede acostumbrar a la gente a vivir en lugares infectos, pero resultaría un poco sádico tratar de que, al tiempo, se dedicasen a loar la higiene reinante.  
En España tenemos ya bastantes caballos muertos bajo la moqueta, y hasta hay quien se empeña en alabar a una democracia tan pulcra, y esto es lo que ya no cuela. Con lo que la prensa publica sobre nuestros casos de corrupción se podría surtir a varias repúblicas medianamente decentes, pero empieza a ser una dosis insoportable para un solo paciente, y eso que la prensa suele ser prudente y discreta y se entera, más bien tarde, de lo que la gente dice ya a voces.
Nuestro sistema trata de arreglar esto con una justicia complaciente, que mira para otro lado, que no sabe bien si alguna ley debe aplicarse o es de las que se promulgan para el lucimiento colectivo, que alarga los procesos, que pacta con los culpables y les pide disculpas por las molestias, en fin con una panoplia realmente eficaz de procedimientos de despiste. El problema es que eso ya no sirve, porque los casos son tantos, y tan graves, que lo milagroso es que haya quienes siguen pagando pacíficamente sus impuestos.
La cuestión es muy simple, o se pone coto de una vez a la corrupción institucional y se activan los procedimientos de limpieza, o este país será en un plazo más breve que largo un Estado fallido, un lugar invivible y asqueroso. Se verá dentro de muy poco. 
[Publicado en La Gaceta]

Algo huele a podrido

Me parece muy peligroso que crezcan los que comprenden la forma en que el Gobierno está funcionando, subiendo impuestos y no recortando gastos. Lo hace por miedo, y abusando de la ignorancia general. ¿Miedo? No puede tener miedo a que las protestas lo saquen de su sitio, pero lo tiene a perjudicarse si aplica medidas que deterioren el verdadero fundamento de su poder que no es la legitimidad popular, sino el apoyo ciego de los cientos de miles que viven de que el sistema siga en píe… y apenas han sufrido recortes. Eso explica el intento de ajuste por los ingresos, subiendo los impuestos a todo el mundo, a riesgo de matar al enfermo, y la locura insana de no recortar los gastos, suprimiendo valientemente lo innecesario y ajustando con rigor el costo de lo imprescindible, una política que afectaría, sobre todo, a sus beneficiados, porque implica serias reformas del gasto público que no quieren, ni se atreven, a hacer. Lo de siempre, que se jodan los más, que están lejanos,  y se consuelen los menos,  los que, de uno u otro modo, comparten casa y escalera.  
Daniel Lacalle habla hoy de la mal llamada austeridad, que consiste en recortar inversiones públicas manteniendo el gasto político, y se teme que volverán a subir impuestos en 2013 y 2014 para recortar un déficit que sigue sin contenerse, porque sus causas estructurales, el exceso de costos políticos que padecemos, siguen intactas. La solución posible implicaría políticos de los que no disponemos y un país que no existe, un electorado consciente de que nada de lo que aparentemente se nos da sale de otra parte que de nuestros bolsillos. Aquí se sigue creyendo en los Reyes Magos, que son los políticos socialdemócratas, o sea, todos, unos que lo son y se lo creen y otros que no se lo creen pero lo siguen siendo, pero aunque los Reyes seamos nosotros, nos gastamos un potosí en mantener el embuste. 
¿tabléfono?

James M. Buchanan

El pasado día 9 ha muerto un economista extraordinario,  un hombre que supo ser un pensador original siendo fiel a los clásicos. Incluso un ignorante como yo puede reconocer la valentía de sus propuestas, como que los padres puedan votar por sus hijos menores para contrarrestar el peso excesivo de los ancianos,  o sus análisis sobre lo que realmente tratan de hacer los políticos, y lo hábiles que resultan ocultándolo. Buchanan, un hombre, en fin, que no se dejó vencer por el poder de las opiniones dominantes.

El interés de la Justicia

En interés de la Justicia se puede prever que en determinados casos se negocien, no hay otra palabra, las sentencias. No se puede ni siquiera imaginar cuál haya sido el interés de la Justicia en la disolución del caso Pallerols, al dejar marchar sin pena ni castigo a los implicados en un robo desvergonzado y asqueroso con destino a la financiación del partido de Durán i Lleida, que es la explicación hipócrita que suele darse a la desnuda apropiación de dineros públicos por manos privadas, quiero decir, personales, con nombre y apellidos, puesto que los partidos roban exclusivamente para eso, no para ninguna causa humanitaria. 
Algunos, el periodista Anson, por ejemplo, sugieren que ese trato, cercano a la concesión de una medalla al mérito, busca no quemar al político mencionado para que medie en el supuesto proceso de reconversión del secesionismo catalán en una causa que quepa dentro de la Constitución, aunque el Gobierno haya negado cualquier responsabilidad, pero siempre hay jueces dispuestos a hacer favores a los poderosos. Pues bien, aparte de que el disparate catalán parece poco negociable, algunos podemos empezar a preferir la honra sin barcos que los barcos sin honra, y este barco catalán podría ser un primer paso. No estoy diciendo, de ningún modo, que haya que ceder a la independencia de Cataluña, sino que para no ceder no hace ninguna falta ser inicuamente amables con Durán, ya está bien de bromas. 

Botella mueve ficha

Ha tardado, pero lo ha hecho, y eso en España está por encima de la media. De todos modos, el verdadero problema está no en prescindir de un «sospechoso habitual«, sino en limpiar de arriba abajo las telarañas y podredumbres de una casa muy cara, muy ineficiente y muy corrupta. Si lo hace, pasará a la historia, con Olimpiadas o sin ellas, si se resiste, acabará teniendo que salir por la puerta que no querría, y lo siento por ella y por bastantes que la rodean y son de fiar. 
Plair

El tren

Hoy se inaugura la conexión con la frontera francesa en vía europea, sin los seis píes castellanos que tanto han dificultado las conexiones con Francia. Esta línea es la primera concebida para tráfico mixto, algo bastante lógico si se actúa con criterios de rentabilidad de las inversiones, lo que no siempre ocurre,  como es sabido. Los nacionalistas catalanes protestarán de lo tarde que se ha hecho, y tendrán razón, pero no conviene olvidar que han sido ellos mismos los responsables de que la alta velocidad se convierta en Cataluña en un trazado de cercanías, porque en lugar de un Madrid-Barcelona-Francia tenemos un Madrid-Lérida-Tarragona, que obliga  a la línea a un recorrido absurdo,  que en Barcelona hay varias estaciones, y, para acabar,  paradas en Gerona y Figueres, a menos de 17 minutos de AVE. Falta sentido nacional, sin duda, pero porque sobra mentalidad de campanario. Lo pagarán nuestros herederos, aunque ya lo estemos pagando nosotros. 
La TV de mañana ¿?