Categoría: Sin categoría
Bruc
Pocas cosas me producen mayor satisfacción que poder hablar bien de una película española, aunque solo sea por lo raro que resulta. Bruc es una cinta que reúne una serie rara de virtudes, y, aunque no esté exenta de defectos, estos no son siempre los aparentemente inevitables en una producción nacional. Para empezar, lo que cuenta Bruc es interesante y visualmente atractivo. El argumento es suficientemente original y está planteado en el lugar justo: entre la leyenda y la historia. Lo que se narra es la persecución de un guerrillero avant la lettre, al que los napoleónicos atribuyen una derrota humillante de su ejército y al que pretenden exhibir como trofeo y arma de propaganda. Los guionistas han jugado con habilidad, y han transformado al niño tamborilero de la leyenda en un joven carbonero, hábil cazador y magnífico conocedor de un entorno difícil que, además, está teñido por el temor legendario que siempre provoca lo sagrado como ocurre con las inmediaciones de Montserrat. Asistimos entonces a una batalla desigual pero equívoca, en la que la víctima se transforma en verdugo de manera inexorable, un tema que la película asume conscientemente al acabar con una frase de Napoleón según la cual el inicio de la guerra de España fue el comienzo de la desgracia de Francia.
Tal vez haya habido un exceso de adaptación a las modas más recientes en películas de género más o menos similar, pero esto, aparte de difícil de evitar, es pecado menor. El caso es que cuesta creer que estés viendo sucesos de 1808 porque el aire general resulta demasiado contemporáneo, aunque tal vez me equivoque. La película no cansa, la acción está conducida con pericia, hay suficientes referencias realistas, las familias, y románticas, la novia, como para que la película no sea una fantasmada a lo Rambo. La música es también acertada, y, lo único que falla, si acaso, es la credibilidad de las armas y efectos especiales que, en cualquier caso, está mucho más cerca de o correcto que de lo esperpéntico.
Los productores se han atrevido, y no es mérito pequeño, a hacer una película catalana y española a la vez, lo que no debería ser extraño, pero hay que reseñarlo. Cataluña y España son tan inseparables como lo ha sido su historia y ese momento especial de guerra al francés es un sello sangriento y nobilísimo de esa hermandad, cosa que muy bien supieron ver nuestros grandes novelistas, Peréz Galdós y Baroja, tan desaprovechados por el cine, por cierto. La historia que nos cuenta Bruc no habría desmerecido la pluma de ninguno de ellos y es un soplo de aire fresco en entornos tan enrarecidos y envilecidos como lo son el cine y la política española.
El malestar político y el mito de la reforma de la ley electoral
|
Cuadro 10. Distribución de votos y escaños en el Congreso
|
||||
|
|
|
|
|
|
|
Candidaturas
|
votos
|
(%)*
|
escaños
|
(%)
|
|
PP
|
10.144.951
|
39,86
|
152
|
43,42
|
|
PSOE
|
9.599.424
|
37,72
|
144
|
41,14
|
|
PSC-PSOE
|
1.689.911
|
6,64
|
25
|
7,14
|
|
CIU
|
779.425
|
3,06
|
10
|
2,85
|
|
EAJ-PNV
|
306.128
|
1,20
|
6
|
1.71
|
|
ERC
|
291.532
|
1,14
|
3
|
0,85
|
|
IU
|
969.946
|
3,81
|
2
|
0,57
|
|
BNG
|
212.543
|
0,83
|
2
|
0,57
|
|
CC-PNC
|
174.629
|
0,68
|
2
|
0,57
|
|
UPN-PP
|
133.059
|
0,52
|
2
|
0,57
|
|
UPyD
|
306.079
|
1,20
|
1
|
0,28
|
|
NA-BAI
|
62.398
|
0,24
|
1
|
0,28
|
|
Total
|
24.670.025
|
96,94
|
350
|
100,00
|
|
Otros
|
778.659
|
3,05
|
|
|
|
Total votos a candidaturas
|
25.448.684
|
100,00
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Indice de participacio: 73,84%
|
|
|
|
|

Sobran leyes de intenciones dudosas
La creación de instrumentos legales excepcionales debería reservarse para casos gravísimos, para asuntos que no generasen ninguna posibilidad de interpretación equivocada o de abuso; para el resto de situaciones debería bastar la ley ordinaria. El hecho de que se puedan producir determinadas formas de abuso de lo que habitualmente se entiende como propiedad intelectual, un asunto menos claro que lo que pudiera parecer, no justifica de ningún modo que el gobierno o el parlamento se puedan sentir legitimados para crear nuevas normas que pongan en riesgo los derechos ciudadanos para sobreproteger los intereses de grupos bien organizados y que se no dudan en pisotear los derechos de los demás para defender sus viejos negocios. El manifiesto adjunto se opone a la iniciativa del Gobierno español que introduce una serie de medidas, unas muy discutibles, otras claramente regresivas,en la llamada Ley de Economía Sostenible, nombre que es, en sí mismo, una paradoja, como ya he señalado otras veces en este blog. Bastan las leyes comunes y hay que oponerse a los estados de excepción en defensa de intereses de terceros bien organizados, poderosos y no precisamente ecuánimes. Una de las páginas web que han surgido en contra de las medidas que prepara el gobierno español es Internet no será otra TV, es decir no quedará únicamente en manos de gobiernos y grupos poderosos, al menos eso debiéramos procurar los ciudadanos que amamos las libertades y detestamos el dirigismo y las imposiciones despóticas por muy ilustradas que se supongan.
A partir de hoy, Red y Libertad
Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:
1 -Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.
2 – Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.
3 – Establece un procedimiento punitivo “a la carta” para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente
4 – Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de «lucro indirecto», es decir: a mí me pueden cerrrar el blog porque «promociono» a uno que «promociona» a otro que linka a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos
5 – Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.
6 – De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.
7 – Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.
La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.
La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fue aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o ley de patada en la puerta).
El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200 000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.
Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la «Red SOStenible» una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.
En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de 100 expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.
En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento:
1 – Las/os artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 Demandas legales, párrafo B. «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta);
2 – La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 «Demandas legales«, párrafo D «Acceso a las infraestructuras tecnológicas», de la Carta);
3 – El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 «Demandas legales«, párrafo A «Derechos en un contexto digital», de la Carta);
4 – La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 «Demandas legales«, párrafo C «Conocimiento común y dominio público», de la Carta);
5 -Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 Demandas legales«, párrafo B. «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta).
Por todo ello hoy se inicia la campaña INTERNET NO SERA OTRA TELE y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.
Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).
La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y legaciones diplomáticas.
Firmado
Red SOStenible
La Red Sostenible somos todos/as. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, blogguéalo, difúndelo.
Facebook: http://www.facebook.com/pages/Red-SOStenible/252285874338
¿Le gusta Zapatero?
Una encuesta reciente de Intereconomía Televisión, que, sin pretender ser científica, sí ha sido honesta con los entrevistados, nos ha ofrecido un testimonio más de que el presidente está empezando a perder credibilidad entre los suyos. Los porcentajes de adhesión a su tarea, con ser altos, están muy por debajo del nivel habitual de aceptación de la izquierda. Parece que cada vez son más los españoles que piensan que Zapatero es una desgracia inmerecida.
España está en medio de una gravísima crisis económica, que siempre ha sido negada por un gobierno que, coherente a su manera, tampoco está haciendo nada por salir de ella. Por si fuera poco, cada día se nos aflige con un nuevo disparate y ya no sabemos qué cara poner de la vergüenza que nos da estar en tales manos. Es muy significativo lo que tanta gente repite: el peor gobierno… y la peor oposición. Naturalmente, quienes saben que en la política se juega con algo más que con palabras, están ya muy poco dispuestos a soportar la facilidad de Zapatero para decir vaguedades con tono de solemnidad, mientras es incapaz de hacer nada positivo.
Son muchos los españoles que valoran muy escasamente la situación internacional, seguramente prisioneros de un esquema muy simple que contrapone buenos y malos. Es normal, hasta cierto punto, que los buenos de Zapatero sean quienes son, Castro, Chavez y Evo, pero no hay manera de comprender la mansedumbre con la que se aceptan las chulescas marrullerías de Marruecos o las amenazas de los… ¡gibraltereños! En este clima de auténtico desprestigio de España no es raro que aumenten a toda prisa los valerosos independentistas regados con el dinero de Madrid (léase Madrit). Cualquier español mínimamente viajado, puede comprobar la irrelevancia internacional de España, y que estamos empezando a ser la comidilla de Europa, donde según sus promesas íbamos a ser centrales, y donde no se nos hace el menor caso, reducidos, como estamos, a la condición de enfermo holgazán que no se toma la medicación adecuada porque resulta desagradable.
Volviendo a la encuesta, también nos advierte que quienes creamos que Zapatero está siendo un pésimo gobernante, tenemos motivos para reflexionar, porque el nivel de quienes todavía le apoyan está muy alto; que, con todo lo que está pasando, un treinta y ocho por ciento se manifieste partidario de darle otra oportunidad no deja de ser asombroso, y seguramente no es casual. Todos los que pensamos que la destitución pacífica de Zapatero, mediante voto de censura o mediante las urnas, es una necesidad y una urgencia, deberíamos preguntarnos si se está haciendo lo que hace falta para lograrlo, o si estamos dispuestos a esperar estoicamente la caída de la hoja… que lo mismo no llega con esto de la lluvia fina y el cambio climático.
En defensa de los derechos fundamentales en Internet
«Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas,bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividadesasociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticasauspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia».
El merluzo multimedia
De vez en cuando, pudiera no estar mal dejarse llevar por las tentaciones tecnofóbicas, y recrearse en la indignación que nos produzca cierto género de hábitos de quienes se pudieran llamar merluzos multimedia. Son como una especie de nuevos ricos de la tecnología de consumo, y la exhiben con la misma actitud obscena con la que las nuevas ricas lucían sus pulseras y collare, o los nuevos ricos pasean por la cubierta de sus yates de veinte metros surtos en Marbella o en Ibiza.
Me pasó hace un par de días al asistir en Madrid al concierto al aire libre del viejísimo, pero todavía estupendo, Burt Bacharach. Entre el público predominaban, lógicamente, los carrozas, como se decía en la época en que el bueno de Burt estaba de moda. El merluzo multimedia de turno ocupaba la localidad a cuya espalda hube de sentarme, y se pasó casi las tres cuartas partes del concierto grabando el evento en su telefonino, como dicen con gracia los italianos, de última generación.
¿Y a usted que le importa? Pues no mucho, la verdad. Solo dos pequeñas observaciones. La primera, que al levantar sus brazos para grabar cómodamente ocupaba indebidamente parte de mi campo de visión, y me obligaba a ver la ridícula y molesta imagen que estaba grabando. La segunda, que me cuesta trabajo imaginar que nadie pueda estropear un momento de agradable música en directo con la especie de supuesto gozo futuro que pudiera suponerle la contemplación de su video.
Hay mucha gente que prefiere su visión de las cosas a las cosas mismas y que, por tanto, prefiere transformarlas con su yo mediante; de este modo, el concierto de Bacharach se convertirá en sus manos en el concierto que yo grabé en determinada ocasión. Tal vez no lo vea nunca y, salvo que fuese un improbable genio del oficio, ese recuerdo visual será una auténtica basura porque, al menos en esta ocasión, no se daba ninguna de las condiciones que hubiesen permitido grabar con un mínimo de calidad. Además, y ya que se trata de una persona multimedia, seguramente podrá encontrar en la red grabaciones de Bacharach con muchísima mayor calidad. Nada de esto parecía importar mucho a mi merluzo multimedia, un género de personas que siempre está deseoso de dejar su impronta tecnológica en los acontecimientos en que la historia pudo contar con su decisiva participación.
A propósito de Gürtel
Desde que a Garzón se le escaparon, de manera inexplicable, algunos detalles, más o menos picantes, en relación con los trapicheos de ciertos personajes vinculados con el PP, y de eso hace ya unos cuantos meses, esta trama de corrupción política no cesa de reclamar un lugar al sol. Sin embargo, los efectos de este asunto no parecen haber estado, ni seguramente lo estarán, a la altura de las ilusiones de quienes han hecho todo lo posible por inflarlo, aunque lleguen a ser numerosos los daños colaterales. Sea de ello lo que fuere, me parece que el caso, en su conjunto, merece una reflexión porque señala una serie de lacras realmente graves que, más allá de la peripecia singular, deberían darnos que pensar.
Para empezar, parece evidente que el PP no posee los medios adecuados para garantizar un alto nivel de honorabilidad en el conjunto de sus cargos públicos. Es cierto que el número de los afectados es muy pequeño en relación con el número total de militantes e, incluso, en relación con el conjunto de los cargos electos, pero, aun así, es bastante llamativo que no se haya cortado antes con algunas personas que no parecen aportar otra cosa al partido que conductas alarmantemente sospechosas. Esto ilustra bastante acerca de la endeble naturaleza de los partidos, una organización que tiende a confundirse con la trama de intereses particulares de sus dirigentes, y de sus respectivas familias. Cuando los partidos defienden a los suyos, no es que estén comprometidos con la defensa del principio de presunción de inocencia, cosa de la que ni se acuerdan cuando señalan a los adversarios, sino que están defendiendo la trama corporativa que les hace fuertes frente a los demás, frente a quienes pudieran aspirar a relevarlos, en primer lugar.
Este corporativismo hace miopes y antipáticos a los partidos, porque el público deja de percibirlos como instrumentos de renovación social, y los considera como meras bandas de mutuo provecho. Cuando una organización pierde de vista su función social, y los principios de los que deriva su legitimidad, para convertirse en un sindicato, no solo se corrompe, sino que se está condenando al desastre. Es lógico que la dirección del PP quiera defender a quienes considere inocentes e injustamente atacados, pero sería muy deseable que pudiera estar en condiciones de asegurar que lo que defiende merece la pena.
Sobre la deseable independencia de la justicia sería ocioso decir nada; en este, y en otros muchos casos, la periodización de las noticias, obtenidas por periodistas aguerridos y con métodos de investigación que dejarían como chapuceros a los chicos del Watergate, ha sido escandalosamente sincrónica con los intereses electorales. El PSOE cree necesitar de esta clase de procesos, porque pretende lavar su mala conciencia con el poco imaginativo procedimiento de diseminar la corrupción. Ha sido tal la confianza depositada en este asunto por parte de los socialistas, que no cayeron en la cuenta de un descuido cinegético, sin el cual pudiera ser que el juicio público acerca del caso hubiese sido mucho más severo. Pero se pilló a los intrigantes con las manos en la masa, y se vino abajo el tenderete. Ahora todo está en manos del Supremo, y habrá que confiar en que empiecen a manifestarse algunos síntomas de objetividad, clamorosamente ausentes hasta hace bien poco.
Tal vez el asunto de mayor trascendencia sea el que resulta menos aparente. El caso es que los dos grandes partidos parecen prisioneros del síndrome de la personalización de la política, y corren el riesgo de reducir sus actuaciones al acoso del contrario. La cosa puede marchar más o menos del siguiente modo: si tú me sacas lo de Chaves, el fiscal puede darse cuenta de que había sido poco riguroso al enjuiciar la conducta de Luis Bárcenas, y así sucesivamente. Cada día traerá su afán, y, en medio de la reyerta, perdimos a don Beltrame. Enfurecidos con el ataque y la defensa, los partidos se encastillan cada día más, y olvidan de que nos gustaría que hablasen un poco más de nosotros y un poco menos de sus cuitas, gastadas, aburridas, increíbles. No toda la política puede reducirse a demostrar que el contrario sea corrupto, ni siquiera aunque cuando lo fuese. Los partidos pueden llegar a pensar que los españoles estamos encantados de que monopolicen la democracia y que, por consiguiente, les concedemos un amplio margen de confianza para que se enfrenten en contiendas de diverso pelaje, aunque la economía se hunda, la justicia apeste, o la educación sea de traca. Por lo visto, hay quienes piensan que es más interesante averiguar si el señor Bárcenas pagó correctamente sus impuestos, que discutir inteligentemente sobre cómo arreglar cualquiera de los casi infinitos asuntos en que las cosas han empezado a ir rematadamente mal. Está claro que algunos estrategas nos toman por tontos irremediables, y que, como dice el Martín Fierro de los teros, en una parte pegan los gritos y en otra ponen los huevos.
[Publicado en El Confidencial]
Una de locos
Hoy me ha dicho mi médico, bueno, uno de ellos, que el mundo está loco. A mí me parece que se refería, sobre todo, a España, aunque no cabe dudar de la generalización. No me he atrevido a llevarle la contraria, entre otras razones, porque él tenía una jeringa en la mano, y me he limitado a observar que hay formas de vejez que se confunden con la locura, pero son sólo muestras de un desánimo muy profundo. El caso es que me ha pinchado, como diría un político, sin ninguna acritud, aunque supongo que lo habría hecho igual en cualquier caso. Le he pedido un ejemplo de locura y me ha hablado de los espías. Entonces he creído necesario insistir: no es locura, es mera necedad. Lo malo es que no es fácil decir quién es más necio, si los reveladores, los ocultadores, los revelados, los ocultados o los creyentes en esa clase de tramas y revelaciones. Ha puesto cara de estar de acuerdo, pero me ha despedido cordialmente.
El Gordo
En lo de la Lotería hay una inextinguible rivalidad entre catalanes y madrileños, un tema poco estudiado. Un madrileño es aquel que piensa que el Gordo cae siempre en Barcelona (un teorema que muy probablemente tiene su recíproco). La ausencia de ese estudio clama al cielo. Bastará con constatar que la lotería es la única institución que se sigue llamando nacional sin que a nadie se le haya ocurrido ni modificar el nombre ni pedir su trasferencia, y eso que fue una innovación nítidamente borbónica, un ejemplo eminente de lo populista que puede ser un buen déspota ilustrado.
La actitud del público ante la lotería sirve muy bien para hacerse una idea de lo que se espera del Estado, a saber, que sea un mágico benefactor. La idea es tan bella que Zapatero, un hombre de recursos, sin duda alguna, está actuando como un buen lotero, repartiendo parabienes y fondos a discreción entre los más necesitados (o los más insistentes) solo que, para evitar las distorsiones que introduce el azar, lo hace a dedo y sin dejarse llevar por los prejuicios, de manera que ha empezado por los banqueros para que no se diga que es un socialista insensible a la igualdad de todos ante la ley.
Es posible que a Zapatero se le olvide la regla de oro de cualquier lotería: que no se reparta más de lo que se compra para que la lotería le toque de verdad al que la organiza. Zapatero piensa que resulta imposible faltar a esa regla dado que los que compramos somos todos los españoles cuando pagamos impuestos, aunque el gobernador del Banco de España le ha dicho al oído que la cosa puede acabar mal porque la crisis puede ser más larga que su mandato.
De todas maneras la crisis tan honda que nos hunde a catalanes y a madrileños seguramente habrá hecho que el dinero gastado en este juego haya disminuido este año, un dato que se nos ocultará, muy probablemente, para no causar mayor desasosiego y para evitar poner en riesgo nuestro bien acendrado patriotismo.
[publicado en Gaceta de los negocios]