Políticos ni ni

Según la OCDE España está a la cabeza en jóvenes ni-ni, que ni estudian ni trabajan. Es un mérito, pero muy pálido, a mi modo de ver, si se compara con nuestros políticos ni-ni, asunto en el que encabezaríamos cualquier ranking mundial que se quisiera elaborar.
Tenemos ministros ni-ni, diputados ni-ni, y miríadas de asesores ni-ni. No se trata de que ni estudien, ni trabajen, lo que no tendría especial mérito para quienes se hayan dedicado a la política persiguiendo la continuidad de tan arduo estilo de vida, sino de que tampoco hacen otras cosas que parece que se les pudiera exigir.
Una de las cosas que caracterizan a nuestros ministros ni-ni es que ni cumplen su programa electoral, ni son eficaces en lo que hacen, a cambio de no cumplirlo. El caso Bolinaga es un ejemplo de libro, pero no habría espacio en el periódico para concretar hazañas similares.
Los diputados ni-ni son muy abundantes, y, al igual que los ministros, de quienes son fervientes serviles, tampoco cumplen el programa para el que fueron elegidos, aunque sí son eficaces en su menester que consiste en hacer que hacen, por ejemplo, en hacer como que controlan la acción del ejecutivo, normalmente del anterior. Su ni-ni consiste en que ni representan a quienes les eligieron, ni hacen aquello para lo que fueron elegidos, o sea que tan poco está mal para ser los depositarios de la soberanía nacional, un bien que se tiene por mostrenco en esta peculiar democracia.

Los asesores ni-ni son, en realidad, aprendices de los dos primeros grupos: están en plena carrera hacia la cumbre, y se ven muy animados ante el ejemplo señero de sus modelos paradigmáticos. Ya lo dijo Zapatero, en España cualquiera puede llegar a ser presidente del Gobierno, y no digamos ministro de Sanidad o del Interior. Y encima hay quien se queja de igualdad de oportunidades, de que hasta los ni-ni puedan llegar a lo más alto.


España, lo único importante: tres aclaraciones

Que España es, y debe ser, algo importante para los españoles es tan obvio que, en general, nadie lo subraya. Ahora, se está convirtiendo casi en lo único importante, porque  llevamos un largo período de tiempo, para muchos toda la vida, soportando la matraca de los independentistas/nacionalistas/separatistas/como se llamen, cuya diversidad de denominaciones ya indica la confusión en y con la que juegan. Esta penosa y pesada circunstancia nos obliga a subrayar que, a muchos efectos políticos, España debe ser lo único importante, cosa que debieran de tomar en serio, muy especialmente, los votantes de izquierdas, con cuya supuesta falta de patriotismo  tanto se comercia a favor de nuestros enemigos. 
1. Que el nacionalismo/independentismo/separatismo catalán es un negocio me parece evidente, pero es un negocio político, no meramente económico, aunque sea obvio que una amplísima parte de nuestros políticos no entienden otro lenguaje que el de sus intereses.  He escrito que es un juego win-win, aunque sea win-win solo para ellos, para nosotros es un pierde-pierde, sin duda, y eso nos obliga a combatirlo por tierra, mar y aire. Nuestra victoria no es su derrota, lo que muchos desearíamos su desaparición, sino su reducción, su confinamiento, lo que les llevaría, en un plazo no muy largo,  a la renuncia y a la desesperación. Resistir es ganar, sin más. El peor error en que podemos incurrir es el de dar por descontado su éxito. Habría que decir que no triunfarán jamás, incluso si no lo creyéramos, que no es mi caso. Su triunfo, en el fondo, no se lo creen ni ellos, pero sí saben aprovechar muy bien nuestra confusión, en éste y en otros asuntos, entre democracia y debilidad. 
2. Es verdad que la contraposición entre nacionalismo y patriotismo (sobre cuyo asunto escribí un libro hace años) se puede reducir a que el nacionalismo-malo es el de ellos, y el patriotismo-bueno es el nuestro, pero eso es solo la mitad de la cuestión. No hay que reducirlo a eso. El patriotismo es moderado, emulador y no excluyente, tanto si es catalán como si es español; el nacionalismo es inmoderado, envidioso y excluyente y, para nuestra suerte, apenas existe en España y respecto a lo español. Pero, además de eso, si así fuere, ¿cuáles son las misteriosas razones para que se pueda estar orgulloso de ser catalán y sea un baldón sentirse orgulloso de ser español? Es la cosa más tonta y cateta que se pueda imaginar, es como ser forofo del Alcorcón, que ya está en segunda, pudiendo serlo del Real Madrid, y no exagero, pero ese infausto éxito lo han tenido los nacionalistas en Cataluña a base de considerar, muy posmodernamente, que no existe la realidad, que todo es un relato y que el relato lo hace quien manda. No es más que eso. Por eso hay que emplear el poder para contrarrestar ese abuso, y hay que echar a la calle a cualquier político español que se muestre equívoco o blando en esta cuestión, sin confundir el fondo con la necesaria habilidad para operar en vivo y en zonas sensibles, pero hay que hacerles ver a todos, y desde luego a los que no se apellidan Pujol&cia, que España significa libertad, y libertad significa, además, bienestar y progreso.
3. El independentismo es perfectamente respetable en una democracia; lo que no es respetable es la ley del embudo, o el saltarse la ley a la torera, y hay que aprender a meter a Capone en la cárcel por la cosa de los impuestos y a que el FBI se líe a leches con la policía local siempre que toque, por poner dos ejemplos de cine. Delinquir tiene que salir caro y ha sido intolerable la blandura con la que se han despachado los delitos de la kale borroca catalana. En eso habría que girar 180 grados y cuanto antes, sin escudarse en la crisis económica ni en otras zarandajas.  
Código abierto en sanidad

No mear fuera del tiesto

Cuando nos referimos al desafío político de los separatistas catalanes, es fácil dejarse llevar por la mala uva, y, para no hacerlo, es conveniente recordar que ese puede ser su objetivo, de manera que no deberíamos hacer un esfuerzo excesivo en facilitarlo. En mi opinión, hay unas cuantas cosas que deberíamos tener claras:

1. La política seguida desde los inicios de la transición con respecto al nacionalismo, no ha producido los efectos deseables, luego hay que cambiarla.
2. No es fácil porque, en buena medida, esa política fue también la del franquismo: mucha retórica contraria, pero un fantástico trato económico y fiscal, también con los vascos.
3. El nacionalismo, es, sobre todo un negocio de poder basado en un objetivo absurdo e inalcanzable, con la ventaja adicional de que, si les saliera, también se lo iban a pasar bien los padres de la patria. O sea, un win-win contra el que hay que enfrentarse con mucha inteligencia estratégica, con determinación, con serenidad y con el amparo de la ley y del buen sentido.
4. Los principales perjudicados del nacionalismo son la mayoría de la población, por un doble motivo; en primer lugar porque se trata del negocio de una minoría política archicorrupta, peor que la media española y ya es mucho, y, en segundo lugar porque supone convertir en ciudadanos de segunda categoría a la mayoría de los españoles que allí residen.
5. No se olvide que el Estatut inconstitucional y vigente fue votado por poco más del 30% del censo. No olvidemos las matemáticas, que están de nuestra parte. 
6. La lógico es que el PSOE abandone pronto su demencial ceguera: un PSOE sin Cataluña ni el País Vasco jamás ganaría en España y no parece que ese sea el objetivo, por más que sean especialistas en el juego del gallina. 
Como propina a los que hayan tenido la paciencia de llegar hasta aquí, les recomiendo este estupendo artículo de una diputada de UPyD, y otro de José García Dóminguez: son dos perspectivas complementarias, optimistas y que no debemos olvidar los patriotas españoles, Cataluña incluida.
Motorola y cierra España 

Mucho ruido y pocas nueces

Tal dijo Unamuno de los catalanes, pero ahora, sin negar su habilidad para el ruido, no andan escasos de nueces, en especial de la cosecha a causa de los errores ajenos. Lo que pasa con Cataluña es responsabilidad de todos, hay que corregir un mal enfoque y abandonar  más de un camino sin salida, pero no deberíamos jugar a ser más independentistas que ellos. Cataluña es España y lo seguirá siendo, pero para que así sea hay que hacer mejor muchas cosas y empezar ya, sin mayores dilaciones. Es posible que el gobierno no lo haga, y esa sería una razón más para desear su término.
Novedades, o no

Consejos tecnológico

Sin que sirva de precedente, hoy copio casi literalmente mi comentario en Cultura digital, espero que se vean claras las razones. 
Google ha comprado una pequeña empresa española de seguridad, lo que imagino una excelente noticia para sus dueños. Uno de ellos nos da tres consejos que yo, muy modestamente, suscribo: 
1) encuentra una solución diferente; 
2) rodéate de gente mejor que tú; 
3) no busques excusas, tú puedes.
Si los españoles nos comportásemos conforme a una pauta tan inteligente, atrevida y generosa, nos iría mucho mejor y pudiera llegar a ser noticia que una empresa malagueña comprase a una californiana. Hubo épocas en que las cosas fueron de otra manera, no sé si saben. 
Ahora bien, en lugar de atenernos a esas tres sabias máximas, obramos muy de otro modo, con escasas excepciones.
1) copia y repite, máxima que constituye la mejor definición del espíritu imperante en nuestra enseñanza
2) ródeate de pelotas, se vive mejor y te creerás más listo, que es la regla de oro de la política y el liderazgo
3) la culpa de todo es siempre de los demás, como saben muy bien los nacionalistas y los socialistas, y no te digo cuando se juntan ambos. 
Este comentario se origina en la tecnología, pero en realidad, como ven, es pura política.

El presidente en TVE

Me parece que Rajoy ha perdido una oportunidad, otra más, de hacer política. Claro es que la razón de esa pérdida seguramente se encuentra en que el presidente no cree que él tenga que hacer política, que es el presidente para hacer lo que hay que hacer, y punto. Imagino que habrá quienes piensen que esa es justamente la posición adecuada, yo creo exactamente lo contrario y no ceso de lamentar la mala suerte que ha tenido el PP al poner su destino en manos de alguien tan férreamente unido a un error de tal calibre. Me parece que Rajoy, simplemente, no sabe dónde está y que se está especializando en hacer de esa carencia un título de legitimidad, auxiliado por un coro de oportunistas, espécimen siempre abundante, en especial por la derecha.  Siendo así, tampoco hay que lamentar que las cosas que el presidente cree que tiene que hacer sean equivocadas, porque las consecuencias  le desalojarán de su posición en plazo más breve de lo que imagina. Ahora bien, el resultado final puede ser que la derecha política tenga que recomenzar, casi, en Covadonga, toda una herencia.
Apps educativas

Las encuestas

Las encuestas son implacables, a la vez, con Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba. Pese a lo que cupiera esperar, no suben, en igual medida, en lo que se refiere a  UPyD y a IU, y son varias las razones para que esto sea así. Desgraciadamente, da la sensación de que los nuevos partidos, e IU siempre lo es, repiten el viejo modelo de los grandes, de manera que hay que tener una excesiva candidez para optar por ellos pensando que esa pueda ser la solución. Yo, sin embargo, no lo descartaría, si acertaren a hacer bien su trabajo. Antes, en cualquier caso, debe resolverse una cuestión  previa, la de determinar si el nivel de mansedumbre de los militantes y votantes del PSOE y del PP es infinito, o si tiene un límite, por laxo que parezca. Es gracias a los que no tienen esperanza, por lo que se nos da toda esperanza, decía Benjamin, con cita bíblico izquierdista. El sistema no tiene arreglo sin una revolución interna, sin un cambio profundo de la gobernanza de los partidos (ya sé que es una frase tonta, pero algo hay que hacer para llamar la atención), sin que las cúpulas sean depuestas por las clases medias, y se imponga una moral distinta, una moral en la que, por ejemplo, vuelva a tener cierta importancia el servicio al país, a España, en lugar del bussiness as usual, la corrupción y el ¿qué hay de lo mío? Sin embargo, la esperanza es un buen desayuno, pero una mala cena, y está empezando a atardecer. 

Novedades 4G

El circo del desgobierno

Desgraciadamente, el PP se ha convertido en un circo, y casi nadie parece dispuesto a dejar de ser un payaso. El líder gallego no aplica la reforma sanitaria; en Extremadura no aplican el IVA porque no les va bien a los muy cultos extremeños; en Cataluña ni están ni se les espera; a los vascos les parece que Mayor Oreja colabora con el PNV; la castellano manchega, que además es secretaria general de esta carpa, decide que le sobran la mitad de los electos, tal vez piense en que su trabajo también puede hacerlo ella, que ya tiene cuatro. En fin, un disparate que no encuentra norma ni horma; desde el congreso de Valencia se decretó un todo vale que ha podido llegar al poder nacional porque los electores estaban hartos de JLRZ, pero ya verán en cuanto caigan en la cuenta del timo. 
Usar y comprar

La utilidad de la mentira

Según Hannah Arendt, la mentira no se condenaba en los más antiguos códigos morales, sino que su rechazo moral es bastante más reciente. Si esto fuese verdad, cosa discutible,  se debería, sin duda, a la utilidad social de la mentira y a que no siempre está unida a una específica malignidad, sino al deseo de rehuir el control, lo que no siempre parece condenable; éste es el caso de los niños, que mienten por temor, para que no se les pueda reñir.
Me parece que algo semejante pasa con la mentira política, que no siempre es simple deseo de ocultación o deseo de engaño; pensemos en el Ministro del Interior, y en algunos otros, que han presentado su actuación en el caso Bolinaga como algo exigido por la ley, lo que es obviamente falso. No creo que supongan que puedan engañar a nadie, ni siquiera creo que lo intenten, pues, por detrás de la insignificante letra pequeña, el asunto es cristalino. ¿Qué pretenden pues? En primer lugar y, como si fueran niños, evitar el control, hacernos creer que no se les puede pedir cuentas de sus actos, que, por definición, entienden respaldados en la ley, en un orden que no simplemente representan y defienden sino que encarnan: l’État c’est moi
El problema es que esa actitud es ligeramente incompatible con la democracia, y que ahora no cuela. Detrás de la mentira del político no hay simple deseo de engañar, sino voluntad deliberada de romper el vínculo entre el poder y el pueblo soberano, de burlar las limitaciones que la democracia liberal establece para que el poder sea legítimo. Esto es lo que los españoles empiezan a percibir como un auténtico problema, que los políticos no se limitan a ejercer un mandato representativo sino que pretenden ser la ley, la verdad, la decencia, poder absoluto. Pero, en realidad, como ha recordado Clint Eastwood, sin nosotros no son nadie, y, tarde o temprano, volverán a comprobarlo, por mucho que mientan.
Tabletas en liza

María Dolores de Cospedal

¡Ya era hora de que alguien rompiese el nudo gordiano! La Cospe reduce a la mitad los diputados de ClM. ¡Esto sí que es hacer política! ¡Viva! ¡Viva! Lo que no me queda claro es por qué no reduce también las consejerías y, ya puestos, sus propios sueldos, incluso sus ocupaciones. No creo que se perdiese nada. Esta cada vez más claro que una parte muy significativa de los políticos nos toma por tontos sin remedio.
Confusión y/(e) (in)competencia