Jueces y policías

Cuando era pequeño había un juego muy socorrido que era el de policías y ladrones, y se trataba de que ganasen los primeros, por lo general. Ahora se podría hacer uno de policías y jueces, que ganarían siempre los últimos y se daría libertad general a todo el mundo según la regla de la presunción de inocencia universal, y el muerto al hoyo. De todas maneras, el actual ministro del Interior no parece que pueda ganar una Olimpiada de listeza, la verdad. 

Libertad política

Esta mañana hemos tenido una reunión con diversos periodistas una buena parte de los primeros firmantes de la Carta abierta al presidente del gobierno que puede ser firmada en www.reconversion.es. Mi impresión ha sido muy buena porque creo que se van desvaneciendo las dudas sobre supuestas segundas intenciones de una iniciativa tan ingenua, abierta y elemental, al tiempo que va creciendo la receptividad al mensaje simple, pero certísimo, de que el rey está desnudo. Estamos en manos de la prensa, pero tengo gran confianza en la onda expansiva de las verdades del barquero, especialmente porque el tiempo no ha hecho otra coas que confirmar la corrección y oportunidad de nuestro análisis, creo yo, con toda modestia. 
Arriba y abajo

Prima de riesgo

Desde luego éramos más felices cuando no nos desayunábamos con la noticia del crecimiento de la prima de riesgo. Ahora el problema no es la información, sino cómo interpretarla, aunque se trata, evidentemente, de una de galgos o podencos. Lo prudente sería hacer lo que esté en nuestras manos, aunque duela, pero aquí se prefiere echar la culpa al Banco clandestino o a la conjura masónica, esta vez modelo financiero especulativo, que en algo hemos avanzado.

Lo caro vende más

La soledad de Rajoy

Se empieza a hablar de la soledad de Rajoy, suele pasar cuando pintan bastos. Yo no sé si es un caso de persona inadecuada o de sistema disfuncional, o una mezcla de ambos. Doy por hecho, en todo caso, que Rajoy es persona inteligente y decente, y que sabrá rectificar, aunque haya de hacerlo a tiempo, es decir muy rápido, y que esa decisión tendrá un gran coste, pero España debiera ser lo primero para él. 
Nexus 7

Especuladores sin freno

El ministro de Exteriores, que tiene fama de boquirroto, ha dicho que Europa no debe estar a merced de especuladores sin freno, imagino que para explicar la situación de la economía española, asediada por esos perversos personajes, mala pata que nadie les ponga cara para tirarles tomates o algo peor. Mientras tanto, el señor Bono le compra a su hija pequeña un hermoso ático en la calle Velázquez, nada especulativo sino muy práctico, una modesta vivienda de 1,6 millones de euros. Se ve que hay quien sabe administrarse y hacerse un patrimonio, mientras que a otros se les va la fuerza por la boca. 
Ya saben que la economía es ciencia misteriosa, pero apostaría algo a que las dos cositas que mezclo inocentemente tienen algo que ver. Las cosas irán no muy mal sino peor mientras los españoles no se quiten la espesa venda ocular que las mentiras persistentes y bien intencionadas que unos chicos muy despabilados les han venido poniendo durante años, ¡qué malos son los especuladores, oiga!
¡Viva el IVA!

Los usos de la historia

La historia sirve de mucho, o de nada, cuando se trata de justificar políticas. Al fin y al cabo, si la política es algo es cambio y, en eso poco puede enseñar la historia que suele invocarse para legitimar la continuidad. De todos modos les exhorto a que sospechen de casi todo lo que se vende con la etiqueta de historia, suele ser ideología disfrazada con sucesos, casi siempre legendarios. Lo que sí me parece es que hay que respetar las historias largas, por ejemplo, la de esta país que se llama España y que lleva más de quinientos años sin mover sus fronteras. puede que sea casualidad, pero no lo parece. Tal vez lo diga, sobre todo, porque detesto que se pruebas de ingenio y de españolidad hablando de Expaña. 
Microsoft pierde dinero

Valeriano Gómez, antifranquista

Aunque antes se decía lo contrario, el sentido del ridículo es una rareza entre españoles, al menos entre los políticos, para ser precisos. El ex ministro y sindicalista Valeriano Gómez ha hecho hoy una exhibición de su absoluta carencia de tan preciado don al comparar algunas de las medidas del Gobierno con lo que, según él, ocurría hace casi cuarenta años. Como no creo que trate de facilitar el trance al Gobierno, me temo que éste sea su único argumento, por llamarle algo. Claro que un colega suyo se había remontado hace un par de días a la guerra civil para explicar lo que pasa. Decididamente, este Gobierno no tiene suerte ni con los enemigos. 
Lo último de Garci

La susceptibilidad política

Los hábitos políticos de una buena mayoría de españoles siguen siendo autoritarios, por decirlo de la manera menos hiriente. Lo de la democracia se queda en algo puramente formal, apenas una legitimación del que manda. La discrepancia se entiende que es un contrafuero, un descontrol, una agresión. No se ha aprendido a jugar, en el mejor sentido del término, con ella, a emplearla para favorecer los mejores designios políticos, la inteligencia de los planes, cuando se tengan. Se entiende que los representantes tienen derecho pleno al asentimiento y al silencio de los representados.  La democracia de los cementerios a las órdenes del sepulturero.
Gregarismo digital

Yo me sucedo a mi mismo

En un pasaje de su obra, Nietzsche cita a Lope de Vega: «Yo me sucedo a mi mismo». La verdad es que no sé de dónde ha podido sacar la frase el alemán, pero me viene al pelo para caracterizar el estado lamentable de nuestro gobierno, sucediéndose a sí mismo, y al gobierno anterior, como si la realidad política fuese inalterable, como si los electores pudiésemos ser ninguneados ad nauseam. ¡Qué falta de imaginación y de valor! Y todo por no atreverse a cortar por lo sano, por donde más duele a los políticos, pero por donde recobrarían la alegría los ciudadanos y la confianza los mercados, por reducir a la nada un Estado de las Autonomías insostenible y absurdo y por poner orden, ley y claridad en los turbios asuntos de todos los partidos, polvos de los que derivan inevitablemente los lodos que nos ahogan.
Open Access

Sí, podemos elegir

Contra lo que dice el presidente del gobierno, sí podemos elegir. Naturalmente no podemos elegir nuestros problemas, son los que son, pero sí podemos elegir las soluciones. Estamos intervenidos, ya desde hace un año, pero podemos reaccionar, podemos tratar de sacudirnos ese yugo asumiendo las dificultades con audacia, con generosidad, de manera ejemplar, no echando el peso del recorte en las espaldas de otros. Una televisión autonómica cerrada sería más eficaz políticamente que cualquier recorte, pero eso les duele a los dueños del cortijo, y de eso se trata, de acabar con el cortijo. Eso es política, no es verdad que la solución sea económica, y quien no sepa hacerlo debería retirarse, así de simple. 
Inventos