La Navidad

Siempre me pareció extraño el aire de reproche que muchos reservan para la Navidad. Hay que reconocer que han tenido éxito y que, de seguir las cosas así, la Navidad popular que conocimos tenderá a desaparecer por completo, hablo de España. Ya hay gente que te celebra el solsticio de invierno, podían, al menos, escoger el de primavera, con la culta disculpa de que la Navidad ocupó una previa fiesta pagana. Se trata, pues, de un caso de pura y simple descristianización, no ya teológica o moral, sino cultural. Soy de los que creen que nada ganamos con eso, y no por razones teológicas o morales, que me reservo, sino por simple deseo de comprender. La Navidad celebra un nacimiento y con ello la esperanza, la renovación, el sentido de la vida que siempre va más allá de sí misma, y por eso la Navidad es optimista, y es ese optimismo el que perece frente al pesimismo ceñudo de los que quieren pasarse de listos y dan en sabelotodos, en el ridículo.
La Navidad es un ejemplo perfecto de cómo la fe se une con la conciencia humana, de cómo la esperanza se alía con cierto optimismo vital, de como la caridad se acerca al cariño. Tanto su sentido sobrenatural como su urdimbre humana se están resquebrajando, porque nuestra razón se ha hecho puramente contable, nuestro optimismo se ha convertido en egoísmo, y nuestra capacidad de amar se ha cerrado en un círculo cada vez más selecto y excluyente. 
Necesitamos recuperar el sentido de la Navidad para tener esperanza, optimismo y capacidad de superar los estrechos límites de nuestra visión inmediata de las cosas. Eso es ya un don sobre el que se apoyan dones más altos, y parece que no sabemos retenerlo y cultivarlo, pero el verdadero milagro de la fe es que siempre estamos a tiempo de hacerlo. Que el Dios Niño se siga apiadando de nosotros, como lo hizo al nacer. 
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Hoy cumpliría 96

Hace meses murió mi madre, tras una vida ejemplar. Hoy cumpliría 96 años, pero ya no está con nosotros. Espero con todo mi corazón que pueda seguirnos viendo y cuidando como hizo siempre, y a sus bisnietas, que ahora están en Escocia y que solo llegó a conocer en el vientre materno. Es difícil ser pesimista cuando se ha tenido una madre como la mía, y más difícil todavía renunciar a no verla más. Espero que Dios se apiade de todos nosotros, y nos permita no perder para siempre algo tan valioso y único como una buena madre. 
Las mejores apps dan que pensar

Diana de Gales

He visto la película sobre Diana porque creo que el caso es de los que mejor expresan una de las novedades de la sociedad contemporánea, la vida a la intemperie, la ruina de la intimidad, de la conciencia y del respeto, la incultura, en suma, porque la cultura es siempre una forma de pudor. No sé si lo que la película cuenta es verdad o no, me parece un relato ligeramente pro Windsor, pero la tragedia de la Princesa es un símbolo de cómo se vive hoy en día: sin familia, sin apenas intimidad, sin afectos personales sólidos, y absolutamente dependiente de prejuicios externos, de la barbarie. En el caso de Diana eso se llevó al extremo, porque el fondo del asunto es que la vida de cada cual puede ser devorada por la presión social, y ella pensó, o eso es lo que insinúa la película, que una fama universal, como la suya, le daba el poder de saltarse lo que fuere, que todo estaría a su alcance porque era un símbolo de lo que se tiene por bueno y tierno, en ocasiones lo es, pero su dosis fue tan excesiva que su vida personal se hizo imposible, y sin vida personal no se puede ser feliz, ni siquiera se puede estar bien. 
La Monarquía, con todos sus defectos, expresa una manera inteligente y posible de vida personal, de equilibrio entre fama y privacidad, tal vez hipócrita, sin duda, pero crea una fórmula de librarse de la agresión de la fama sin control, mientras que la exposición pública, aunque sea bajo el manto de lo adorable, se convierte en una depredación, en antropofagia. 
Tal es, me parece, la lección, que en la medida en que lo privado perezca frente a lo público, la barbarie inmoderada a incontrolable se convertirá en ley. 
Esto tiene una lectura política más general : puede parecer que es una pena, pero cuando la democracia se aplica fuera de su sitio y de sus límites formales es la ley de la selva. Dicho de otro modo, cuando hay respeto a la ley, a que existan ámbitos en los que la ley de la fuerza, que es la fuerza de la democracia, no pueda aplicarse, esa energía, que es positiva, se equilibra con la fuerza de la ley, y la vida pública civilizada resulta posible, pero cuando se olvida que la ley vale por algo más que por la fuerza que parece respaldarla, se abre el paso a la rebelión, vuelve la guerra y eso siempre ocasiona víctimas mortales. Diana fue un ejemplo dorado y couché de lo que se rompe cuando la ley formal se sustituye a la ligera por el peso de la fama o por el impulso de la opinión.

Tretas Telefónicas

La ley del aborto

Este Gobierno ha dado una muestra más de su idea de lo que es la política con la modificación de la ley del aborto, que será hábilmente pulida en el trámite parlamentario para ser todavía más inane. Desde luego no es una ley peor que la vigente, sirve al menos para que veamos a las feministas oficialmente de izquierdas decir tonterías a todo trapo y a mucha gente que muestra una idea muy clara del respeto que tiene a la inteligencia de los españoles y de la idea que se hacen, y quieren que nos hagamos, de la libertad. Puede que los grupos pro vida vean un progreso, no me atrevo a discutirlo, pero me parece un nuevo acto de cobardía política y un ejemplo alquitarado de oportunismo. Nada con sifón, que es en lo que ha venido a parar el PP, el puro cinismo sin habilidad alguna. Pocas cosas muestran mejor el acierto de considerar esta derecha como una izquierda envejecida que lo que ha dicho Rajoy: es la ley Felipe con todas sus triquiñuelas, hipocresías, y con su valor progresista a los ojos de Mariano. 
Para qué sirve la UE

De mal humor

Un amigo al que aprecio muy sinceramente me dice que me ve malhumorado y que me lo tome con calma. Trataré de seguirle el consejo, porque la salud importa, pero es verdad que el mundo no ayuda. Yo soy militante del PP, algo que muchos me aconsejaron no hiciera, y siento una vergüenza  muy intensa de ver cómo los que mandan en mi partido tratan de torear al juez Ruz, buscan, únicamente, salvar su pellejo, sin pensar, ni por un momento, en el bien común al que se supone debieran consagrarse. Es un espectáculo deprimente e insoportable, qué quieren que les diga. Me da pena y asco, eso me pasa. 
Erudición digital

El hedor

Hay dos formas de interpretar el hedor a corrupción que emana de la política, y, en este momento en particular, del PP. La primera es considerarlo una maldición, la segunda, verlo como la consecuencia casi inevitable de un sistema que hay que cambiar, y que no se deja. Yo apunto a la segunda. No será fácil, pero hay que intentarlo, no se puede considerar la corrupción como un coste asumible de un bien mayor, ni pararse en que sea un simple fruto del fuego graneado del adversario. Que los políticos se refugien en una supuesta campaña contra ellos no dice mucho de su inteligencia y sí dice mucho de lo tontos que nos consideran, aunque, de todos modos, haberlas haylas, pero eso es secundario.
Lo que ocurre es que un sistema absolutamente opaco en el que la democracia ha desaparecido casi por completo, en el que no hay ni trasparencia, ni debate interno, ni competitividad, la sensación de impunidad de los de arriba llega a ser el mejor catalizador de la desvergüenza y un incentivo para llegar arriba… y forrarse. Hay que acabar con esto, en la política y en otros muchos negocios como la universidad, la prensa o los mercados sumergidos. Lo que tenemos ahora es insoportablemente caro, ineficiente, desmotivador, espantoso. Hay alternativas, habrá que apoyarlas. 

El más tonto de todos

Como el número de los tontos tiende a infinito, se hace realmente difícil escoger un tonto culminar, se diría que vivimos en una meseta muy alta de tontos. Pero yo tengo un candidato ilustre a la tontuna más alta, y miren que es atrevida la sugerencia porque la competencia es muy fuerte y no para de sorprendernos. Un tal Juan Diego, interprete, ha declarado que él es madrileño, pero se siente independentista catalán, ya ve usted qué caso tan extraordinario. Este señor seguro que es de izquierdas, radical y castrista, pero eso fuera, aquí para que no quede duda es independentista catalán: ¿se puede pedir más? Pues aunque no lo pidan, seguro que hay alguno que lo supera, ya dije que es muy difícil establecer un máximo.
Watch & Act

La Universidad

He tenido la oportunidad de leer un informe que resume el que los expertos han hecho sobre la Universidad para el Ministerio. El papel no aborda a fondo los dos cambios sin los que no hay nada que hacer: que las universidades puedan competir y que no se gobiernen  «democráticamente», sino como empresas que puedan competir, esto es que las universidades no tengan que ser iguales ni sus títulos, oficiales, valer lo mismo y que, por lo tanto, los profesores puedan no cobrar lo mismo, cuando no valgan lo mismo por su calidad y trabajo. Basta que pensemos que, más o menos con el mismo personal académico, nuestras escuelas de negocio están en primeros lugares de los rankings internacionales y nuestra universidades en los últimos. Hasta que un título de una Universidad no valga por sí mismo, en lugar de por ser oficial, no cambiará nada.
Se dice, por ejemplo, que en España hay muchas universidades, cerca de cien, pero no se dice que en EEU hay más de mil, solo que de muy distintas calidades y funciones, mientras que las de aquí son todas oficialmente iguales, e igualmente mediocres, con muy ligeros matices. 
Movistar todo lo confunde
El régimen de tonterías al que estamos sometidos ante la cantinela de los secesionistas catalanes encuentra su culmen en la estupidez siempre inagotable de algunos progres, esos que se inventan lo de que la manera mejor de preparar independentistas es oponerse a sus designios. La única medicina que conozco de cierta eficacia es leer asiduamente a Espada, pues reconozco que yo mismo he caído alguna vez en esa clase de argumentos circulares y tontunos: o sea que, según estos españoles sabios y violetiles, la mejor manera de evitar el independentismo es concederlo; es seguro que, en cualquier caso, la culpa será siempre de los mismos, de los sospechosos habituales, así que ya se pueden ir rindiendo.

Denuncia redonda

Aznar en el periódico global

Con una mala fe notoria que hasta un incauto detectaría, el periódico global da cuenta hoy de unas gestiones del ex presidente en relación con la compra de una colección pictórica. Veo la barba, pero no al filósofo, porque me parece bastante más vergonzoso el proceder del periódico que la supuesta corruptela del expresidente. A no ser que saquen otras cosas más sustantivas que unas malévolas suposiciones, que no sacarán, el asunto es una buena muestra de las razones por las que los españoles se abstienen, y hacen bien, de leer algunos periódicos: ¿se sabe si ganaba algo Aznar con la operación?, porque es raro que, de saberse, no se diga nada, o sea que no llevaba comisión, como es normal, porque no todo el mundo es igual; ¿es que el pintor era un manta? pero resulta que hasta el periódico tiene que reconocer que es de lo mejorcito;  ¿es que es malo hacer una gestión para que una institución cultural se ponga en contacto con los herederos de un artista y hablen de si les interesa la compra de su obra? porque parece algo muy grave según el periódico que sigue sin hablar de otros asuntos mucho más reales y notorios, claro que no que afectan a Aznar; ¿hizo algo mal Caja Madrid? ¿lo hicieron Blesa o Spottorno? Se negaron a comprar por las razones que fuera, y punto. ¿Se subió Aznar por las paredes? No consta, pero el periódico global conoce bien a sus lectores y le basta con insinuar para que todo esté claro. Vaya mierda. 
He perdido mi Nexus 5, ¡socorro!