Las distintas velocidades de la Justicia… y de Hacienda

Que la Justicia debiera ser ciega, quiere decir justo lo que dice, que no suele serlo; lo malo es que esa misma capacidad de discernir puesta en mala causa ocurre con Hacienda, que te alancea cuando eres insignificante y se la coge con papel de fumar si pintas algo. Este Sostres  tiene más razón que un santo, aunque sea catalán y convierta esa circunstancia azarosa en una cosmovisión no demasiado crítica, pero dice la verdad como los niños y los locos. Lo de tener más razón que un santo se decía, y no sé si se dice ahora, en mi tierra asturiana de la que estoy tan orgulloso, como poco, como Sostres de la suya. 
Estabilidad, y no va de política

Además en gananciales

No tengo nada personal contra Ana Mato, a quien no tengo el gusto de conocer, pero es que su caso es sintomático de algo que hay que conquistar, que se asuman responsabilidades. Ella siempre ha negado tener nada que ver con las andanzas de su marido, o ex-marido, implicado en la trama de corrupción que está hundiendo al PP en la sima del descrédito, con gravísimo riesgo para millones de inocentes, sus votantes, una persona que continúa siendo empleado del partido, es decir que sigue trabajando, al parecer desde su casa,  a las órdenes de Rajoy y de Mato sin haber sido despedido por deslealtad, lo cual es literalmente increíble, pero es que ahora se sabe que cuando ocurrieron los hechos Ana Mato  y su marido estaban en régimen de gananciales: ¿a qué espera Ana Mato para marcharse, o a qué esperan para pedirle que dimita y se dedique a la vida privada, y a trabajar en algo en que pueda demostrar sus múltiples cualidades sin vivir sometida a sospecha?

Es curioso

Por si sirviera a alguien, tengo que decir que no conozco a nadie que crea en la inocencia de la actual cúpula del PP respecto a lo que se está ventilando, y ya es notable porque la mayoría de mis amigos cojean por la derecha. ¿Qué creen? Hay división de opiniones, pero un acuerdo general sobre su incapacidad política y ciertas diferencias sobre el grado de implicación personal de unos y otros en una historia más oscura que un portugués embozado, como diría el clásico. Que Rajoy crea en la fuerza de convicción de su palabra solo indica hasta qué punto la política aleja a la gente de la normalidad, y me limito a constatar hechos relativos a creencias, espero que por esto nadie decida perseguirme, ni me tome por un resentido, es lo que hay. 
Nexus 4

El revés de la trama

En las buenas películas nadie se fija en cómo se han hecho, y siempre son un montaje. Ahora, la corrupción nos impide ver su revés, y, sin embargo, la calma para enjuiciar es más necesaria que nunca. No gastaré ni una línea en defender a quienes o son responsables o son memos, al dejar que algo como lo que ahora ahoga al PP haya ido llegado a estallar en una explosión de mierda, pero es importante caer en la cuenta de lo que ha hecho posible semejante vómito. Algunos querrían para la corrupción un remedio bíblico, pero ni está en nuestras manos, ni parece inteligente desearlo.

Hay que ir a la raíz política, y es doble, una en primer plano, otra más de fondo. En España  se ha permitido que los partidos sean agujeros negros, zonas en las que no imperan ni la ley ni los principios. Esto tiene arreglo, y son muchos los que desean que lo tenga. Hay que acotar su funcionamiento para que cumplan su papel constitucional y dejen de sentir la tentación de situarse por encima de la ley, como ahora sucede en la práctica. Hace falta una legislación que garantice su respeto a los derechos y las leyes y que ventile sus más que oscuras estancias. Es el interés de todos, pero también el de los muchos dirigentes dignos y reflexivos que sienten vergüenza de sí mismos.
Hay algo todavía más de fondo: los electores han de saber que no hay un euro público que no salga de sus bolsillos, de su sacrificio, y que no es posible la democracia si no hay transparencia en el gasto y, consecuentemente, moderación y control. No hay ningún motivo para fiarse de nadie, ya no puede haberlo, y es de necios adorar  a quien nos promete el paraíso, no sea que pensando en lo que se va a llevar a Suiza, se ocupe de que el contratista pueda manejar cifras holgadas mientras los demás aplaudimos su ambición política. 
El tren y los e readers

Rajoy

Ha dicho algo que podía esperarse, pero dudo que su decisión haya sido la más sabia y más valiente. Me temo que no se le vaya a creer, porque los millones son muchos y el tesorero no era un cualquiera. Rajoy lo tenía muy difícil, pero esto no ha hecho más que empezar, y no estoy seguro de que haya escogido el mejor camino,  ni el más patriótico, pero, en fin, así son las cosas, y daría igual que yo pudiera creerle, sería una rareza. Es descorazonador ver a un ejército de gente supuestamente decente luchar contra gigantes diciendo que son molinos. El caso es que las naciones se van haciendo a golpe de aciertos o desaciertos y no creo que el de hoy haya sido de los primeros. El sostenella y no enmendalla no se tiene de píe en un mundo tan descreído y tan de imágenes como el de hoy. Es trágico que se haya de morir por una picadura de mosquito, pero a veces pasa, y, por cierto, ¿no creen ustedes que sería bueno que Ana Mato fuera reintegrándose a su vida privada? Seguramente sufriría menos, eso dicen sus amigos. 
Nexus 4

Juego limpio

Dentro de pocos minutos sabremos si Rajoy está dispuesto a inaugurar una nueva era de juego limpio o prefiere continuar, aunque no podrá hacerlo, como siempre. Hay gente que cree que la política son los palios y los honores, pero se equivocan: un político o es grande, cuando toca, o se convierte en un guiñapo, un mediocre, una pesadilla. 

Poco a poco

Son días de incertidumbre y han de serlo también de determinación. Hay que salvar el  proyecto de una democracia limpia de su actual impasse, pero hay que hacerlo con calma, poco a poco, distinguiendo los objetivos fundamentales de lo que puede esperar algo más. Ahora mismo es imperativa una limpieza en la plana mayor del PP, y espero que el patriotismo de alguno sepa imponerse a su deseo de continuar en el machito, será la única manera de salvar un PP que está, de otro modo, condenado al naufragio y a llevarse consigo algo bastante más importante que unas docenas de gaviotas presumidas. Un Congreso extraordinario, es decir, abierto, es absolutamente imprescindible, y Rajoy debería de saber con claridad que es lo que no basta, y es mucho. 
Nuevos acercamientos

La lista

Apareció la famosa lista, primera entrega de la estrategia de Bárcenas. ¿Qué prueba? No hacía falta probar que el dinero suizo proviniera de la corrupción, eso resultaba evidente para cualquier persona con dos dedos de frente, y habría que investigar sus orígenes; lo que prueba es que muchos dirigentes del PP, todos los que están en las listas que han aparecido y los que aparecerán, parecen ser, además de unos sinvergüenzas, unos memos de consideración, amen de corruptos y aprovechados. Esta gente no puede seguir ni un minuto más al frente del PP, salvo que puedan probar que su caso es falso, cosa extremadamente difícil, aunque pueda resultar injusta en algún caso, puesto que nadie podrá probar tampoco que cogieron lo que Bárcenas dice/no dice que les dio. Rajoy y Cospedal, que han protegido a Bárcenas más allá de lo razonable y de modo harto sospechoso,  deberían dimitir y dar paso a un Congreso extraordinario organizado por alguien con un mínimo de credibilidad para que pueda librarnos a todos de esta pesadilla de bandidos de medio pelo generosamente dispuestos a gobernar con decencia un país. 
Bq se atreve

Albarda sobre albarda

La idea de que la corrupción se deba a las necesidades de financiación de los partidos es una tontada. La corrupción se debe a la condición humana, a la pura ambición, y, políticamente, a que es extremadamente fácil conseguir grandes sumas de dinero engordando los presupuestos de las inversiones públicas para que los adjudicatarios puedan destinar parte de sus beneficios a engrasar las maquinarias que los otorgan. Quienes tengan ese poder de otorgar siempre serán unos pocos, y raramente coincidirán con los que mandan en el partido, que no tienen poder directo sobre el presupuesto y sus adjudicaciones. Lo que sí ocurre es que pedir ese dinero en nombre «del partido» es más elegante que pedirlo por las bravas, y hasta puede ser que muchos donantes crean que han ayudado a la causa noble de su preferencia, eso sí, tras estar seguros de haber garantizado su interés personal. En la mayoría de los casos, sin embargo, ese dinero habrá a ido a parar a muy pocos bolsillos, a dos o tres a lo sumo, siendo muy ilusa la creencia de que pueda emplearse en pagar sobresueldos a mindundis que bastante tienen con creerse importantes. 
Que los partidos pacten medidas contra la corrupción es tan inútil como que pacten medidas contra el virus del SIDA. Lo que hay que hacer, lo mismo que contra el virus, es indirecto: más investigación, más trasparencia, más competitividad interna. La verdadera corrupción de los partidos es su ruda negativa a cualquier forma de democracia interna, y eso es lo que, a la larga, facilita que algunos de la cúspide pidan dinero para ellos, eso sí, en nombre de todos.