Rajoy se refuerza con poco, la verdad

Me llama la atención las ganas que la prensa tiene de que Rajoy haga algo que parezca reforzarle, hasta el punto de que se considera un signo muy positivo que nombre como ministro a un político del PP con bastante buena imagen. Las cosas están tan mal para el PP que lo normal se interpreta como extraordinario, algo así como si Rajoy hubiese alcanzado un pacto de legislatura con esa rara entidad política que se conoce como el sorayismo. En fin, ganas que hay de que no todo se descaraje. Son esas ganas las que hacen pensar que, pese a todo, es posible que Rajoy se acabe saliendo con la suya y consiga una victoria en el 2015, aunque sea in extremis. Los electores no saben mucho de política y los de la derecha incluso suelen detestarla, pero, pese a eso, son los que deciden, y pueden acabar renovando a Rajoy por miedo, hábilmente inducido, a una especie de acabose: le llaman democracia y sí lo es, sumamente imperfecta, desde luego, pero es que los electores no quieren más, y a ver quién les lleva la contraria. 
¡Movistar, socorro! 

El octavo, no mentirás

Este papa siempre produce polémica, lo que no está mal para su oficio, porque representa a una persona que no se caracterizó, precisamente, por decir siempre lo que todo el mundo quería oír. El problema es que, además de ese carisma que es el importante, los papas llevan siglos siendo gentes poderosas, y el poder no se lleva muy allá con los que agitan. Esa es la curiosa contradicción que un papa debe asumir a su manera, y no podemos quejarnos de que las respuestas que han dado los últimos papas no hayan sido muy distintas. 
Tal vez a Francisco le guste desconcertar, no lo sé, pero cuando desconcierta por decir cosas absolutamente elementales para un cristiano, el escándalo de sus seguidores debería moderarse. 
Creo que le preguntaron hace poco por una de las miles mentiras españolas, eclesiástica esta vez, según parece. Esto es lo que contestó: “la verità è la verità. E non dobbiamo nasconderla». No soy demasiado aficionado a caracterizar a los españoles, ni siquiera a los polacos, pero me temo que la mentira sea ahora el vicio nacional por excelencia, mucho más que la envidia. Me alegro, pues, que el papa haya recordado a todos los españoles que mentir no es bueno, aunque se sea un arzobispo con fama de no tener miedo al martirio. 
Android 5 y sus problemas

Estas navidades beberé champán

Soy el tipo menos alcohólico que conozco, pero estas navidades compraré Freixenet para brindar por su dueño. No tanto porque siendo catalán de pura cepa se atreva a hacer propaganda a favor de la convivencia de todos los españoles en una España democrática y unida, sino por ser valiente, porque hay que serlo, y mucho, para enfrentarse a esos poderes mediocres, ombliguistas y tribales que quieren hacer que Cataluña sea su cortijo, aunque ya lo sea en buena medida. Hay que ir contra ellos, y el de Freixenet se ha atrevido a alzar su copa en favor de ese largo porcentaje de catalanes que no ven razones para dejar de ser españoles, en un viaje a ninguna parte y a las órdenes de un tramoyista burocrático que se cree un héroe político, sin dar un palo al agua y sin que se le desordene el tupé. ¡Brindemos todos con Freixenet, aunque sólo sea para compensar los ataques de los separatistas rabiosos! ¡Olé sus burbujas y sus bemoles, señor Bonet!
El WP, la lectura y las tabletas

La mentira nacional

Tradicionalmente se ha pensado que el vicio nacional era la envidia. Al margen de que esas caracterizaciones son siempre objetables, creo que ahora habría que cambiar el diagnóstico e inclinarnos por la mentira. Casi todo es mentira, y de mentira, la Duquesa de Alba, la cantante, el pequeño Nicolás, Podemos, las becas de investigación, la sanidad de Madrid que «es una de las mejores del mundo», las cifras que se dan sobre las manifestaciones a favor de la moral, o en contra de ella. Para mi que a base de no ser nada, nos ha dado por aparentar, por ser todos como es fama que son los catalanes y los vascos, un poco bastante fantasmas. Eso y la picaresca de fondo han hecho un país en el que no te puedes fiar de nada, pero, además, hemos tenido mala suerte, porque ese nuevo vicio nos ha caído encima en una época en el que mentir es más fácil que nunca, y, claro, nos hemos hecho los campeones. Lo peor de la mentira es que es el camino más directo a la estupidez, quiero decir, a una estupidez de cultivo, muy técnica. 
Sobre la inutilidad de los wearables tipo reloj

Hechos y opiniones

La distinción entre hechos y opiniones pasa por ser piedra angular del buen periodismo, de la buena historia, incluso de la buena filosofía, aunque menos. No se trata de una distinción fácil ni inobjetable, pero sirve para ir tirando. La voy a usar aquí en un sentido, me parece, inhabitual (las comillas se deben a que la palabra no está en el DRAE, curioso). 
Me referiré a dos hechos que son dos opiniones, pero muy sugestivos ambos. El primero, las declaraciones del pequeño Nicolás en las que éste se presenta como un agente de la todopoderosa Soraya:  una opinión que merecería ser un hecho cierto, porque la superchería del caso representa bien el grado de distancia que hay entre la política sorayesca y la política de verdad.
El segundo hecho es también bastante sorprendente: resulta que Podemos podría ser la primera fuerza política en Navarra, sin tener en aquel reino ni siquiera una cara medianamente conocida, otro portento.
Mediten los españoles: ¿tendrá esto algo que ver con el portentoso fenómeno de que, cayendo la que está cayendo, las portadas de lo que queda de prensa, y por algo será, se ocupen de la duquesa y de la cárcel de la cantora? No quiero ponerme en plan de filósofo ducal para el que todos los hechos son muestras de un orden hiper-racional que él domina, pero da que pensar. 
Uber

Un pacto necesario que se ha hecho imposible

Es profundamente lamentable que no se haya producido ningún avance en el posible pacto entre UPyD y Ciudadanos. No sé de quién será la culpa, pero el espectáculo producido es enteramente deplorable. Mientras los partidos no sepan existir para los ciudadanos en lugar de vivir únicamente para sí mismos no habrá nada que hacer, y esto se pondrá mucho peor, que ya es decir. Un desastre del que es culpable quien crea que ha salido ganando, sean uno o dos.
Lollipop

La beca para estudiar la Vivienda en Andalucía

A Iñigo Errejón le han pillado en un puro «como si», haciendo como que era becario y como que estaba estudiando un tema tan trascendente y profundo como la vivienda en Andalucía. Pero no cobraba «como si», sino de verdad, un sueldecito de 1.850 euros que para sí los querrían muchos investigadores que se dejan las horas en los laboratorios y muchos trabajadores que de verdad trabajan. Todo sea por Podemos y por acabar con la casta. Asistiremos a sus mentiras prácticas para disimular el entuerto, y las dirán con la misma impavidez con que dicen las mentiras teóricas que les están dando tanta fama. ¡Quién no te conozca que te compre!