Concurso de optimistas

Las cosas están tan feas que abundan los que se apuntan al optimismo como terapia. Lo de los estados de ánimo y la política debería ser de código penal, pero así estamos. Yo creo que las cosas tienen remedio, de lo que no estoy tan seguro es de que los responsables políticos estén seriamente dispuestos a intentarlo: a mi modo de ver les quedan, eso creen, todavía unas manos de simulaciones, de ir de farol, como lo del déficit imprevisto, o los indicios de Divar, pero pocas, y además se pueden encontrar con que se les hunde el pavimento. ¡Con lo fácil que sería ir a por todas en estos momentos!
Tecnología y educación

País poco serio

Nuestra crisis tiene varias raíces, pero una, muy honda, depende de la falta de credibilidad internacional, de que se nos tome, por buenas razones, como un país poco fiable. No es del todo injusto cuando hay Comunidades Autónomas que descubren que su déficit no es el que era, cuando el Gobierno no parece tener medios para evitar este disparate, cuando el presidente del Supremo parece un chorizo y la Fiscalía no sabe si hay indicios de que lo sea (¡indicios, Dios mío!), cuando el Gobierno denomina pacto de estado a que las Comunidades aparenten cumplir sus obligaciones legales, o cuando se quiere excluir a la Corona de la trasparencia para que no nos enteremos de lo que pasa en la Zarzuela, lo que es de coña. Pretender que la Navy no nos aparte a remazos de Gibraltar, o que no nos roben la cartera en cualquier parte del mundo, es absurdo: es lo que tiene que pasar si no se corrige radicalmente  esta imagen verdadera de país chapucero y que se hace trampas hasta en el solitario.
Tonterías y tecnologías

Bankia sube

Se trata de una noticia que no es fácil interpretar. Puede que el público se fíe del Estado, lo que sería asombroso; puede que la histeria económica tenga sus límites, lo que me parece deseable;  Bankia acabará por ser una buena oportunidad y es seguro que no será mucho peor que los demás, aunque ¿quién sabe? El caso es que el descenso enloquecido de esa acción ha sido uno de esos episodios que retratan un clima social realmente anómalo. Creemos que lo que nos ocurre es una crisis financiera, y no caemos en la cuenta de que eso es la consecuencia de la consecuencia, pero no la causa, y hay quien quiere arreglarlo vendiendo sus Bankias. Yo habría vendido antes a todos los que han hecho posible la pervivencia de un modelo de economía tan averiado, y condenaría a galeras a sus apologetas, a Zapateros y Botines. 
Educación, lo que no se discute

Se mueve y sale en la foto

¿Qué hace Rosa Diez en la foto explicativa de la solución asturiana? Esta imagen es una de las peores cosas que podía haberle pasado a UPyD, no ya por el pacto, sino por la sobredosis de presencia de su único capital político, eso creen algunos y , a lo que se ve, ella, en un caso en que no tendría ni que haber aparecido. Los partidos están muertos por culpa del abuso de las cúpulas y la absoluta falta de democracia interna, son tapones no canales. UPyD podría contribuir a cambiar eso, pero parece que la lideresa no se da cuenta, que está intensificando de manera grotesca el problema que tendría que  resolver. A los partidos les sobran figuras carismáticas y personalismos, y les faltan ideas, autonomía, democracia y debate político, de modo que acaban haciendo de la democracia una caricatura asquerosa. La alternativa al fulanismo de la derecha asturiana, que es solo un caso particular de un mal endémico, es esta mujer menuda y que quiere estar omnipresente. Mal negocio, atajo hacia el mismo sitio, error inmenso, fruto de la común irresponsabilidad, ingenuidad e indolencia.
¡Bien por Google! 

¿Quién debe a quién?

Gracias a Boris Levy he tenido acceso a un gráfico interactivo sobre las deudas cruzadas en la UE, no muy al día, pero muy expresivo. En él eso se ve que nuestra situación no es tan terrible, desde este punto de vista, debemos menos por persona que franceses y alemanes, por ejemplo, de forma que, si nos apretamos en serio y nos ponemos a trabajar, la situación podría ser reversible no en demasiado tiempo. Pero hace falta que alguien diga algo, que no se limite a lloriqueos y disculpas por los recortes, que proponga un horizonte de crecimiento sano, y esperanza. España desfallece por una dosis excesiva de mentiras, eufemismos e ideas tontas, y necesita despabilarse para poder competir sin complejos, y podemos hacerlo, pero hay muchas resistencias que vencer y muchas cosas que cambiar, los intereses creados.
Educación en crisis

El cliente

Una entrevista de Graciano Palomo, consejero de EFE, al señor Arriola ha servido para que nos enteremos que Rajoy es su cliente, así, con estas siete letras. Un cliente compra en un mercado y no acabo de ver claro cómo se puede decidir en el mercado, me temo que estrecho, del que forma parte el imaginativo Arriola. Me parece poco prudente reconocer con tanta frescura que los españoles no han elegido a un político, sino al cliente de Arriola. 
Wozniak quiere más

Asturias

Dicen que Asturias puede ser intervenida. Será difícil encontrar un lugar más propicio en toda España, porque los asturianos están bastante al cabo de la calle del engaño autonómico y añoran, tal vez por razones no del todo correctas, una presencia mayor del Estado en los asuntos públicos. Si todo esto sirviere para cortar lo que parecía imparable deriva hacia la mentalidad de campanario, hacia un mentecato separatismo de oficio, es posible que el negocio no haya salido tan mal, pero mejor sería que aprendiésemos a hacer las cosas bien por las mejores razones.
Monotonía de la red

Episodios Nacionales o del Rey abajo ninguno

No me gusta nada el moralismo a la violeta, la tonta idea de la regeneración, o la analogía bursatil, ¡vaya ejemplo!, de la crisis de valores: son formas de chachara insustancial y, a veces, de intención perversa.  Tal disgusto no impide subrayar cómo abundan las muestras de la espesa selva de mentiras y trampas con las que se administra la sociedad española de ahora mismo, nuestra democracia. 
Los trapicheos zarzueleros, el desastre financiero, la amenaza de ruina de ACS, ¡temblad madridistas!, el presidente del Supremo marbelleando a nuestra costa, todo configura, en fin, el aspecto de una tolerancia con la falsedad y el trinque a la que hay que poner fin. Imagino que nos ayudará la moral luterana de nuestros prestamistas, pero puede que nos hundamos hasta el fondo por el camino. Es posible que no aprendamos, ni así,  lo que realmente nos hace falta, a tragar menos con la indecencia, a dar corte a los chorizos, a ser menos sectarios, algo más valientes y menos sumisos.
Telefónica trata de despabilarse

Magia potagia

Para los que no estamos en el secreto, todas las explicaciones sobre el «banco malo», «poner fuera del balance», «sanear los activos», et sic de caeteris, que escuchamos estos días a propósito de «reformar el sistema financiero» no dejan de ser verdaderos abracadabras; estoy seguro de que, para los que están en el ajo, también lo son, formas de engaño, de misericordia, no con los ajenos y/o las víctimas, sino con los responsables. La única disculpa es que, en esta ocasión, todos hemos sido un poco culpables del disparate colectivo de creer que se podían seguir vendiendo burras como si fueran ejemplares jerezanos y sin que el proceso fuera a tener fin. Pero más responsables que de eso, al fin y al cabo el pobre siempre sueña con que le toque el gordo y no se le puede culpar por ello, lo somos de mantener un sistema político tan débil, tan irresponsable, porque esa y no otra es la clave del cordero, una democracia a la que le faltan muchos herbores y en la que medran los sinvergüenzas y se premia a los ineptos, empezando por arriba.
De cajón