Manifiesto por la libertad en Internet


El Gobierno ha aprobado en su reunión de Sevilla la ley propuesta por la señora González Sinde que facultará a su Ministerio para cerrar páginas web mediante un procedimiento rápido y efectivo. Este proyecto atenta contra una libertad que es más importante que el supuesto derecho de los autores a cobrar por cada copia de sus obras o, incluso, por cada acto de lectura de esa copia. No deja de sorprenderme que personas supuestamente de izquierda defiendan con tanto ahínco una forma de propiedad tan discutible. Se ve que les pesan más los duros que las ideas, aunque se digan defensoras de Castro, o precisamente por eso.
La lucha contra esa ley es una lucha contra una forma moderna de privilegio, no menos rechazable que cualquiera de las viejas. Reproduzco, por tanto, el Manifiesto que ya coloqué en este sitio al comienzo del movimiento de rechazo de la ley que promueve un gobierno que se muestra tan insensible a las libertades que dan vida, interés y beneficio, a Internet y a tanta gente, para proteger los intereses egoístas de unos pocos que, en realidad, no saben entender hacia dónde va el mundo y tienen miedo.
MANIFIESTO POR LA LIBERTAD EN INTERNET

Ante la inclusión en el Proyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales,en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticasauspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectualorientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

El bueno de San José

Ésta imagen pertenece a un archivo de Wikimedia Commons, un depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia.

La mayoría de los que nos llamamos José o José Algo tenemos ya una edad, porque un José de menos de 40 es mucho más raro que un Kevin cualquiera. Sospecho que el hecho de llevar el nombre de un santo tan peculiar como lo es, sin duda, el carpintero de Nazareth, nos hace miembros de una cofradía rara. Muchos de los Pepes que van quedando son probablemente agnósticos o ateos, otros no, pero creo que para todo puede tener algo de admirable este santo que nos pusieron en épocas ya muy lejanas. Era un tipo discreto y crédulo que trató con respeto y cariño a una mujer mucho más importante que él, un perfecto segundón, como lo somos todos, en algún aspecto, al menos. Debemos llevar con gallardía y dignidad un nombre que dentro de poco puede ser tan estrafalario como Austresigildo,.. aunque siempre nos quedarán los valencianos, si eso le consuela a alguien.

Desde hace unos años, al llegar la fiesta de San José, me pongo especialmente pensativo. Paso con mucha menos impresión por festividades de mayor tronío, pero está dedicada a un hombre sacrificado, y bastante desconocido pese a su nombradía, me conmueve de manera especial. Yo no sé si es cierta la atribución del Pepe hipocorístico, con el que se conoce a ciertos Josés, a una generalización del P.P., por Pater Putativus, el que hace de padre, pero no lo es, que acompañaba a muchas imágenes antiguas del santo; no lo sé, pero creo que ese apelativo subraya de manera magistral el papel de poco gloriosa apariencia que le cupo al admirable santo.

Me parece a mí, que no tengo en esto ninguna autoridad y hablo de oídas y por costumbre, que la figura de San José es esencial en la concepción cristiana de la vida, es el que está dispuesto a servir a algo más grande que él, de una manera discreta, oscura, incluso un tanto amarga. Creo que hay auténtica grandeza en este santo sin apenas obras conocidas, en un hombre que supo desempeñar una misión equívoca con valor y con humildad. Creo que su figura está muy bien escogida para celebrar el “día del padre”, aunque esta fiesta sea más comercial que litúrgica o teológica. Los padres, como tales, siempre están llamados a desaparecer, a servir de escabel de sus hijos. San José tuvo la suerte de que su Hijo fuese inmensamente merecedor de cualquier sacrificio, pero eso no hace menos duro el papel del padre, de quienes han de apartarse, tan discretamente como puedan, para que otros crezcan.

Es un signo de estos tiempos raros el que la gente joven atrase la paternidad, y, con ello, su madurez. La paternidad es un sacrificio, pero todos los sacrificios pueden conducir a la gloria y, que yo sepa, no hay mejor cosa que escoger.

Una nueva idea de la SGAE


[Imagen del artículo de Juan Palomo en El Cultural
Veo que en Internet hay un revuelo superior al ordinario respecto a la iniciativa de la SGAE, que espero no prospere, de cobrar a las bibliotecas un pequeño canon por cada libro que presten a sus lectores.
La idea es absurda por completo, además de tener mil defectos más. Lo único que tiene de bueno es que la SGAE tendría más dinero para repartir a los de siempre. Parece ser, por ejemplo, que quienes más cobran por el canon sobre las fotocopias son los novelistas de tronío; pues bien ¿ha visto alguien alguna vez fotocopiar una novela? En cambio los autores de libros de ensayo o de texto, cuyos libros sí se fotocopian de manera abundante, reciben parte menor del pastel. No hay ninguna razón para que esto sea así, pero en la SGAE se hace lo que se quiere con el dinero de los demás.
Los derechos de autor se convierten en manos de la SGAE en un cuerno de abundancia a costa de la extorsión al consumidor. Les queda poco, sin embargo, porque un sistema tan absurdo no puede sobrevivir en el mundo que viene. ¡No al pago por préstamo de libros!

Lo que España necesita

A mitad de una legislatura sin futuro, la sociedad española se encuentra atónita y perdida, pero no sabe encontrar las maneras de reaccionar. Es muy significativo el amplísimo desdén con el que se ha acogido la campaña del estoloarreglamosentretodos.com, una iniciativa bastante hipócrita y desafortunada que pretendía cargar sobre las espaldas del ciudadano común el coste de los disparates que ha cometido el gobierno.

Es verdad que tenemos problemas muy de fondo que van más allá de lo político, pero que no pueden arreglarse sin un cambio político radical. Nuestra falta de competitividad, la ausencia de iniciativa empresarial y su correlato irremediable de paro, el desastre de la justicia, de la universidad y de la educación o la insólita e irresponsable impavidez de los sindicatos, no se explican solo por errores de la clase política, sino que responden a una tendencia a consentir y celebrar la chapuza que es corriente en la sociedad española.

El desafío para los políticos consiste en que todos esos problemas tienen que poder expresarse en un programa que sea capaz de movilizar a la gente y de romper el equilibrio negativo de fuerzas en el que nos debatimos. La España actual necesita algo más que confiar en el turnismo, que aunque siempre sea mejor que la perpetuación de un mal gobierno, pudiera resultar frustrante si la alternativa política, que en este caso es el PP, no fuese capaz de plantear cambios de fondo, capaces de suscitar el respaldo de una amplia mayoría de los electores que creen merecer un futuro mejor que el que ahora nos amenaza.

Hay que exigir esfuerzo, pero antes hay que ofrecer esperanza. Tras tres décadas de democracia es evidente que hay cosas que se han hecho mal y qué habría que hacer para arreglarlas. Está claro que hay unos perros guardianes de lo establecido que se opondrán a cualquier reforma porque a ellos no les va mal con este proceso de pauperización de los españoles. Se trata de intereses muy poderosos, políticos, sindicales y funcionariales, pero el bien común está por encima de privilegios. Un programa capaz de atraer a una mayoría de españoles que no se resignen a la mediocridad tendrá que enfrentarse con las protestas y los augurios de desastre de quienes defienden lo indefendible porque les va bien con ello, y lo disfrazan con palabras y emociones que, si nos ponemos a debatir en serio, ya no convencen a nadie. Hay reformas inaplazables en política territorial, justicia, educación, mercado laboral, impuestos, función pública y régimen sindical que si no se abordan por miedo a la reacción en contra lastrarán cualquier intento serio de saneamiento de la sociedad española. Cuando alguien se enfrenta con situaciones insoportables, como ha hecho José Blanco con los controladores aéreos, puede pasar un mal rato, pero triunfa y se gana la adhesión de la mayoría.

Hay que ser conscientes, en segundo lugar, de que los ciudadanos desconfían de sus políticos y están hartos del clima de corrupción, mediocridad y enfrentamiento ritual que se deriva de la configuración actual de nuestros partidos. Es evidente que los ciudadanos quieren más democracia y menos partitocracia, más participación y apertura y menos solidaridades mafiosas con el que lo hace mal. También en este terreno hay que atreverse a innovar para que los españoles vean que se avanza en serio hacia una democracia de verdad. El PP acaba de dar un ejemplo de apertura en la elección de su ejecutiva mallorquina, lo que demuestra que cuando se quieren hacer las cosas bien es perfectamente posible hacerlas. Si en lugar de organizar actos sin sentido, a los que no acuden más que los profesionales, se dedicasen a fomentar la participación de sus afiliados y a abrir las puertas al debate político y a la participación verían cómo se les aclara el panorama, mucho más allá de lo que dijeren la encuestas.

Si el PP, que es el único que puede hacerlo, quiere ganar las elecciones con claridad deberá preparar un programa muy ambicioso y, lo que es más importante, deberá comenzar a comportarse de acuerdo con lo que vaya a proclamar.

No será posible hacer nada en la próxima legislatura si no se ha planteado a la sociedad española, ya es hora hacerlo, una serie de reformas capaces de acabar con la decadencia y esterilidad de nuestras instituciones. Para formular ese programa hay que alejarse de la gresca cotidiana en la que el calendario lo marca, cuando le interesa, el gobierno. Este gobierno es ya un barco a la deriva, y no merece la pena ni discutir con él. Hay que dirigirse directamente a los ciudadanos, con tiempo por delante, con un programa atractivo, creíble y hacedero, una propuesta que debiera hacer el próximo congreso del PP, una cita que no se podrá ignorar con ninguna excusa. Hay gente por las covachuelas que creen que en esto de la política se gana con ir al tran-tran, esperando a que pase el cadáver del enemigo, pero, si no se hace política en serio, el cadáver que puede pasar es el de la democracia española.

Algo se mueve en Cuba

No me refiero a los Castro ni a sus lacayos que tratan de que no se mueva nada, pero sí me parece que hay signos de que mucha gente esté empezando a decir el ¡basta ya! que corresponde. Tal vez esté impresionado por la noticia de que Almodóvar, Victor Manuel y Ana Belén han firmado una carta pidiendo la libertad de los presos políticos y de conciencia; es un poco tarde, pero nunca lo es del todo, y se trata de tipos con muy buen ojo. Es lo que tiene el sentido de la oportunidad, que sueles llegar a tiempo a las celebraciones, mientras has estado de gira con los quebrantos.

La neutralidad de la red

José Antonio Millán llama la atención sobre el principio de neutralidad de la red que implica el que los portadores de señal no interfieran ni controlen los contenidos que transportan. Ese principio se pondría en riesgo si se consintiera a las empresas de telecomunicación, por ejemplo a Telefónica, que pudiesen cobrar a Google por indexar los contenidos de las páginas web que las telecos sostienen y por las que cobran sus dineritos. Es lógico que las telecos se preocupen por sus ingresos, pero no veo razonable esta pretensión, puesto que ya cobran a Google, como a cualquiera, por el uso de sus infraestructuras y, además, gracias al trabajo de los buscadores se genera un enorme tráfico de millones de personas que también les pagan sus servicios.

En este mundo todo cambia muy deprisa y no hay que preocuparse porque puedan cambiar las formas de obtener ingresos de los distintos actores, pero las telefónicas, que ven cómo ha bajado el consumo de telefonía clásica y, a medio plazo, se temen lo propio con la telefonía móvil no debieran perder los papeles y tratar de cobrar dos veces por el trabajo de los demás. Espero que no salgan adelante este tipo de iniciativas, porque el futuro de la red y los beneficios que todos hemos sacado de ella estarían realmente en peligro.

El País pierde las maneras

La entrevista de hoy en El País al Decano del colegio de abogados de Madrid es un ejemplo realmente notable de empecinamiento en que Antonio Hernández-Gil reconozca lo que según el periódico está pasando, esto es que se está molestando a alguien a quien consideran un intocable. Pero no pasa nada de eso, lo que ocurre es que los abogados quieren que se respete el derecho que les asiste a no ser controlados por nadie cuando ejercen la defensa de sus clientes, y esto es algo que el juez Garzón, persuadido de que su poder no conoce límite alguno, no ha vacilado en pisotear sin mayor motivo.

El País sigue uno y otro día mostrando de qué manera entiende la información, como una forma de imponer lo que le conviene que se crea, un estilo de hacer información que desgraciadamente no se limita a ese periódico. Esta conversión de los periódicos en meros órganos de poder y de influencia es seguramente una de las cosas más graves que ha pasado en la política contemporánea española.

Los electores españoles tienen una peligrosa tendencia a ejercer el voto de una manera confesional, más allá de cualquier juicio crítico hacia las fuerzas políticas de su preferencia. La prensa libre tendría que haber jugado un papel decisivo en suavizar los contornos dogmáticos del enfrentamiento político. El País de los últimos años no la ha hecho, desde luego. Pero con el asunto del juez Garzón está desplegando una desvergüenza realmente asombrosa. Cualquiera diría que tienen algo muy grave que agradecerle.

Una campaña persistente: ahora hay que echar a Higuaín

Creo que una de las pestes mayores que afligen a los poderosos es la de sus turiferarios. En el caso de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, por si alguien lo ignora, su cohorte mediática le hace tales elogios que por fuerza han de acabar en su perjuicio. El otro día escuche a uno de sus periodistas de cámara afirmar, impertérrito, lo siguiente: “todo el mundo sabe que Florentino a quien de verdad quería fichar es a Rooney, pero tuvo que traer a Cristiano porque había un contrato”. Yo la verdad no lo sabía, pero lo que sí sé es que la existencia de ese contrato siempre había sido desmentida por el cortesano florentino, pero siempre se aprende algo.

Yo me temo que todo esto es simple preparación artillera para defender el destierro de Higuaín (que muchos pensamos es lo mejor que tiene el Madrid) para la próxima temporada. Se continuaría así la perpetua apuesta por Benzemá, cuyo gran mérito parece ser haber sido fichado directamente en su casa por el líder blanco.

¡Qué disparates! ¡Qué ganas de no rectificar errores obvios! El Madrid tiene una plantilla descompensada y desigual pero que podría ser arreglada con cierta facilidad y sin grandes dispendios si se hiciese una apuesta profesional y rigurosa por construir un equipo y no por seguir añadiendo nombres de relumbrón a una lista.

Lo terrible es que para legitimar aparentemente estas insensateces le están montando un juicio de Dios al pobre Gonzalo: que si no se la pasó a Benzema, que si no le dio goles a Ronaldo, que si no acierta en Europa. Es posible que consigan derribarle, pero no lo creo, porque ya ha demostrado que sabe resistir las tontunas del Bernabéu desde que llegó, ya hace tres años, en los que ha tenido que ser suplente de una sombra.

¡Echar a Higuaín! Nada, nada, que juegue la redacción del Marca, que sabe tanto de fútbol, que el masajista sea el genio de la Gaceta que desveló que Boluda se daba de baja como socio, y que los entrene Valdano. Seguro que así lo ganaremos todo. ¡Qué pena que el Real Madrid pueda ser víctima, una vez más, de la extraña propaganda que se hace desde dentro!

El ayuntamiento de Gijón ha puesto escuela

El ayuntamiento de Gijón, que es casi el de mi pueblo, aunque yo soy un carballón, como nos llaman en Gijón a los de Oviedo, ha batido un nuevo record en eso de salirse de sus funciones, cosa que no es fácil tratándose de ayuntamientos españoles, tan expansivos de suyo.

Un autodenominado Consejo municipal de Cooperación y Solidaridad Internacional por la Universalidad de los Derechos Humanos del ayuntamiento gijonés se ha sentido en la obligación de salir en defensa de las opiniones de Willy Toledo al que consideran se le ha montado una campaña por sus ambles afirmaciones sobre los presos políticos cubanos y sobre la muerte de Zapata. Es curioso que alguien se queje de que sus opiniones sean puestas en cuestión, algo que es esencial a lo que entendemos por democracia. Estoy seguro de que los simpatizantes de Castro y de Toledo preferirían un sistema a lo Gramma, pero de momento aquí tendrán que aguantar que se les lleve la contraria.

No se crea que los gijoneses hablan a humo de pajas, porque son unos tipos muy reflexivos y estiman que “es en las cuestiones pequeñas, las del día a día, donde se revela el estado de salud de una democracia que no necesita guardianes frente a otras opiniones políticas o ideológicas tan dignas como cualesquier otra”, es decir que en Cuba se está muy bien, mientras que aquí se hacen barbaridades siempre que no se les hace caso.

Ya puestos, han aprovechado para manifestar su indomable voluntad de mantener “su firme compromiso de defensa de los derechos humanos en cualquier parte del mundo indistintamente del color político de los gobiernos”, lo que ha de ser entendido de forma orwelliana, esto es sin meterse con los Castro.

Willy Toledo ha tenido la honradez de reconocer que se equivocó, aunque haya mantenido el fondo de sus opiniones, porque es un firme partidario de que el paraíso se parece más a la cárcel que es Cuba que a lo que otros imaginamos, pero las miopía y el cuajo de los maestros Ciruela, que sin saber sumar han puesto escuela, decididos a ser la conciencia universal de los derechos humanos a cargo del contribuyente gijonés es de juzgado de guardia.

El fútbol no es lo que cree Florentino

¿Cuáles son las razones del estrepitoso fracaso del Madrid al ser eliminado, por sexta vez consecutiva, en los octavos de la Champions y por un equipo apenas normalito? El fútbol no es una ciencia exacta, y en eso consiste parte de su atractivo y su grandeza, en que siempre se puede perder, en que no siempre puedan ganar los mejores. Eso es lo que hubiese habido que decir si la eliminación del Madrid hubiera respondido a alguna de esas cosas que pasan en el fútbol y que no son evitables, pero no es ese el problema. El Madrid pudo haber ganado ayer de casualidad, por ejemplo, si hubiese entrado alguno de los balones de Higuaín o alguna de las faltas de Ronaldo, pero no fue así, de manera que, al no ganar por casualidad, perdió la eliminatoria por necesidad. ¿Cuál es la causa? El Madrid actual, pese al espejismo del partido contra el Sevilla, ni es un equipo sólido y fiable, ni tiene un entrenador que lo potencie: los jugadores lo saben, y se vinieron abajo al comienzo de la segunda parte porque estuvieron ciertos de su impotencia.

La razón de ese fracaso hay que ponerla en una plantilla no bien configurada (las ausencias de Xavi Alonso y de Marcelo debilitaron al primer equipo), en la que se han invertido cantidades millonarias, en jugadores de discutible utilidad (Benzema o Kaká, por ejemplo), en la que se han fichado a jugadores medianos (como Arbeloa) sin que se sepan bien las razones, en la que se ha prescindido por razones presumiblemente mezquinas de jugadores de calidad (como Robben o Sneijder), y en la que han permanecido jugadores que, por unas u otras razones, no aportan nada (como Raúl o Drenthe, incluso Guti que no es capaz de jugar con el nivel físico exigible en este equipo).

La filosofía que ha inspirado estas contrataciones es la de Florentino, aunque levemente escaldada por el anterior fracaso galáctico, y empeorada por las vaciedades de un charlatán oportunista a quien no nombro para que el lector se ejercite en las artes adivinatorias.

No se puede negar el madridismo de Florentino, ni su ambición. Pero su filosofía ya ha demostrado ser desastrosa en la anterior ocasión que presidió el club y es la verdadera responsable de estos años en que el Madrid solo ha conseguido dos ligas, bajo la presidencia, por cierto, de Calderón, una de sus bestias negras, pero una de sus criaturas. Quienquiera enterarse de lo que piensa Florentino hará bien en leer Los ángeles blancos, un excelente libro de John Carlin en el que, pese a su manifiesta intención de loar la etapa dorada del florentinismo, quedan expuestas de manera muy obvia las limitaciones de su concepción del fútbol.

Florentino piensa que el fútbol consiste en contratar a los mejores, y en jugar al ataque. En ambos casos se equivoca. Por los mejores se acaba entendiendo a los más caros (cree de hecho que los más caros son los más baratos), y el Madrid de Florentino (lo que heredaron Fernando Martín y Calderón ha sido siempre el Madrid de Florentino que ahora acaba de recuperar tras un paseo militar sin elecciones) lleva años gastando dinero inútilmente sin salir de la mediocridad europea en la que se ha instalado. En seis años ha tenido siete entrenadores y ha contratado a más de treinta jugadores con el resultado que está a la vista de todos.

Parodiando a Shakespeare, y mal que le pese a Florentino, hay entre el cielo y la tierra del fútbol más cosas de las que sospecha su filosofía. Hay que hacer un equipo y eso sólo se puede hacer desde abajo, apostando a largo plazo por un entrenador de categoría, justo esos que no quieren venir para que Florentino los ningunee, al que hay que dejar que diseñe un equipo en el que se pueden incrustar figuras de relumbrón, jugadores espectaculares, pero no puede hacerse un equipo a base de talonario y supuesto señorío. Eso es muy antiguo y se ha demostrado absolutamente estéril.

Hay que echar a la calle al charlatán para que vuelva a largar sus ingeniosidades y su sabiduría progre por las radios. Hay que buscar un entrenador serio y prometerle con garantías una década de trabajo, como poco. Tiene que terminar esa situación que hace que entrenadores de verdadera categoría (con un valor demostrado) no quieran venir al Real Madrid, al reino del capricho presidencial. Hay que dejar que un nuevo entrenador con auténtica categoría reajuste esta plantilla, en la que hay elementos muy valiosos, de antes y de ahora, y hay que ser más humildes, más exigentes con los jugadores, y más profesionales y serios. Y hay que hacerlo ya, sin consolarnos con una Liga que no está claro que este equipo pueda ganar, aunque en el fútbol todo sea posible, incluso que le metamos una paliza en el Bernabéu al Barcelona. Pero no se puede vivir del azar cuando se quiere ser el mejor equipo del mundo, lo que ha sido el Madrid y lo que Florentino tiene que intentar en serio… o marcharse cuanto antes para no volver jamás.