Autor: JLGQ
A propósito del tamaño de las aceras
Una de las carencias más llamativas del tipo de educación moderna es que apenas se reflexiona sobre la importancia del tamaño. Un tigre, por ejemplo, dejaría de ser lo que es, si midiese poco más de veinte centímetros y una catedral no podría sostenerse si tuviese mil metros de altura. Ya sé que estas cosas se saben, más o menos, de manera intuitiva, pero la verdad es que a base de ignorar que existe el tamaño ideal, las cosas crecen y crecen, las gentes hablan y hablan, y así nos va. Ha habido movimientos culturales que han invitado a la desmesura y ha habido personas que han hecho de la desmesura su seña de identidad. A este tipo de gentes se las suele tener, en ocasiones, por genios, por tipos que no soportan la mediocridad, las zonas templadas. Es cierto que hay que estar muy bien dotado para soportar la calma: ya decía Pascal que la mayoría de los males del mundo vienen de que muchos son incapaces de estarse quietos en una habitación. Demos cobijo a los desmedidos, pero no los convirtamos en norma.
Los madrileños tenemos un alcalde desmesurado y con auxiliares muy deslenguados, que además padecen manías persecutorias. A Gallardón le ha dado por las aceras grandes en un afán desmedido de ayudar a los peatones. Puede haber cosas peores, pero también las aceras tienen su tamaño. Los políticos incurren con frecuencia en desmesuras: desde los que lo prometen todo hasta los que practican el dolce far niente. El colmo de la habilidad consiste en hacer ambas cosas al tiempo.
Un país anestesiado, ignorante, y escéptico
La España oficial
Disparar con pólvora del Rey
La jibarización de la democracia
Palizas antifascistas
Esto de ser antifascista está empezando a ser un chollo, porque puede emplearse, incluso, como justificación para pegar palizas. Yo creía que los fascistas eran aficionados a pegar palizas, pero veo que ahora se empieza a llevar que quienes se tienen por antifascistas imiten a sus dilectos enemigos. Magnífico argumento para mostrar cómo se construye al otro: tú vas por la calle, o en el metro, y ves a un tipo con cara de fascistilla, y la emprendes a golpes porque eres pacifista y antifascista. Ver para creer.
Más dura será la caída
Algunas de las reacciones de los jugadores y el entrenador del Barça después de la derrota frente al Inter, han puesto de manifiesto algo evidente, el temor a que, casi en el último minuto, se les estropee una temporada magnífica. Aunque soy descaradamente madridista, confieso que este Barça es un equipo descomunal, seguramente el mejor, no sólo de ahora mismo, sino de muchos años. Pero el fútbol es como es, y se ha hecho muy difícil mantener la hegemonía. Los del Barça deberían hacernos el favor de no excederse en la pataleta ante el caso, que tengo por poco probable, de que caigan, finalmente, ante el Inter, y/o no ganen la Liga. El fútbol es tan maravilloso como imprevisible, y bien puede pasar que un equipo mediocre, como lo es el Inter comparado con el Barça, deje fuera de juego a los que pensaban ganarlo todo. ¿Acaso no se acuerdan de lo que le pasó a su rival de siempre con un equipo de la periferia madrileña? Puede pasarles, y mejor será que se acostumbren a la idea de que alguna vez les pasará, porque esto de ser los mejores, no sirve para ganar todas las competiciones, puede llegar a no servir, incluso, para ganar ninguna.
Día del libro
